Este documental es un acto de justicia y una conmovedora expresión de afecto entre dos amigos que se admiran desde hace tiempo. Su relación y experiencias ofrecen valiosas lecciones para las generaciones futuras.
Si bien los recursos utilizados por Gibney son los habituales en estos casos, la presencia del realizador a través de la voz en off es más notable que en la mayoría de las series de este tipo.
Este tipo de documentales se caracterizan por combinar elementos de un proyecto cinematográfico personal con lo que tradicionalmente se conoce como una autobiografía. No tiene sentido esperar algo diferente. El principal valor de este film radica en esa mezcla.
'Napoleón' exhibe las características del cine de Scott, aunque rara vez se aparta de su habitual y asombrosa prolijidad. A pesar de esto, la película parece carecer de un elemento indefinido que resulta complicado de identificar.
Este material es un homenaje visualmente impresionante que actúa como una escuela de cine, donde un realizador examina y descompone el trabajo de otros.
Un sólido retrato de un tipo obsesivo y, aunque se presenta como un documental celebratorio y casi oficial, no duda en explorar zonas grises y oscuras.
Es una celebración, un testimonio y un homenaje cariñoso a un hombre que, sin juzgar sus valores como persona, parece ser mucho más complejo de lo que se muestra aquí.
Frida Kahlo merece cada uno de los documentales y libros que se realicen sobre su vida y su obra. Este, en particular, lo describiría como un audiolibro ilustrado bastante adecuado, aunque me resulta complicado considerarlo un verdadero documental.
Se trata de un documental sencillo que entretiene gracias, por un lado, a la querible personalidad del tal Joe y a los casos en los que se vio envuelto junto a celebridades de la música local.
En el fondo, con un ojo medio guiñado y una sonrisa irónica, Schwarzenegger se celebra a sí mismo. Este documental refleja sus gustos, como sus cigarros y su jacuzzi. A estas alturas, tiene todo el derecho de hacer lo que desee.
Lo más encantador del documental es escuchar al escritor quien, sin abandonar nunca esa impecable corrección y prolijidad británica que lo caracterizaron, se permite contar historias íntimas y seguramente dolorosas.
Es un documental que resulta personal y accesible. A ratos, es denso y doloroso, mientras que en otros momentos se presenta de una forma más amable y familiar.
No será el documento definitivo sobre el artista, pero sí sirve como una puerta de entrada para un artista que ha tenido etapas y álbumes extraordinarios, y que hoy permanece como una figura fundamental de la historia del rock.
Un documental frustrante que, salvo por algunos pocos momentos, no está a la altura de la historia que cuenta ni de las complejidades del personaje que retrata.