Ambos realizadores logran controlar a sus personajes y desarrollar un universo creíble a su alrededor que nunca se vuelve evidente ni estereotipado. Emplean las convenciones para construir un drama que se experimenta intensamente.
La promesa de la primera mitad se va desarmando cuando se empiezan a descubrir más detalles y la resolución central del asunto es bastante obvia y banal, por no decir previsible.
Se trata de uno de esos experimentos retro que funcionan como algo novedoso más que como nostalgia, ya que, en su combinación de influencias y modos, remite a un pasado que en realidad no existió jamás.
Las claves de este un tanto desorganizado y caótico filme de 2010 –un poco como el espíritu de su protagonista, al menos en sus primeras épocas– es la peculiaridad y los vaivenes de la historia.
El horror, el deseo, el sexo y la muerte se entrelazan en un juego provocador y perverso, donde casi todos los protagonistas participan de forma voluntaria. Esto la posiciona como su obra más destacada y profunda hasta el momento.
[Crítica 1ª temporada]: Funciona muy bien si uno no se obsesiona por entender de qué cuernos hablan la mitad del tiempo en el que están negociando acciones. Pero lo importante es lo que está en juego, y en ese sentido la serie logra ser muy efectiva para que entendamos esos desafíos.
La cuarta temporada de 'Succession' no comienza con estruendos espectaculares, sino que se presenta con la precisión característica que mezcla la negociación empresarial y la complejidad de la comedia humana que la acompaña.
Opera como una inteligente y curiosamente desafiante mirada al presente y al futuro a partir de un relato alejado, en lo formal, de cualquier tipo de realismo pero claramente insertado en el aquí, el ahora y, más que nada, en el futuro.