Una película melancólica que incorpora elementos de comedia, funcionando también como un diario personal. Utiliza recursos del cine contemporáneo para narrar la trastienda de una historia llena de viajes y aventuras.
Una visión del mundo de alguien que parece acercarse desde una computadora, penetrarla, pasar de lo virtual a lo real y quedarse un tiempo ahí intentando entender qué pasa. En 'El auge del humano 3' lo que hay es experimentación visual, de principio a fin.
El carácter casi espía de la cámara le otorga un encanto particular a la experiencia, aunque la mala calidad de las imágenes a veces puede perjudicar el interés del documental. Aun así, el director logra presentar momentos y espacios para descubrimientos inusuales.
Lo fundamental a destacar en 'El elemento enigmático' es el ambiente que logra crear, así como la intensidad de sus imágenes y sonidos. Es una película que además reafirma que, en el estricto sentido audiovisual, Fadel se posiciona como uno de los cineastas argentinos más talentosos.
Más allá de esas discutibles elecciones formales, el filme funciona como una nueva mirada de Lockhart a un universo ya explorado en filmes previos realizados.
Es cierto que el drama de los personajes nunca alcanza el interés que tiene el material de archivo, pero evidencia claramente las frustraciones de las generaciones que crecieron a la sombra de esta ilusión nuclear.
Cuando un director es capaz de crear un mundo en el que no conocemos las reglas y logra captar nuestro interés en lo que sucede, me dejo llevar por sus exploraciones.
Imágenes en 16mm y fragmentos de material fílmico deteriorado sirven para retratar el lugar y, de alguna manera, interactuar con sus habitantes, quienes convierten el espacio en un asombroso patio de recreo.