[Crítica 4ª temporada]: A lo largo de la temporada, y de la serie en general, los hilos narrativos se sostienen más por las actuaciones que por el guión. Aun así, Isabel/Colman aporta una dignidad a la propuesta, ofreciendo una complejidad que la serie, en términos generales, carece.
Luego de una primera parte clásica que respeta al máximo el modelo tradicional de las películas de boxeo, la segunda mitad se torna más predecible y rutinaria, con escenas que no logran funcionar adecuadamente.
Más interesado en la relación de Richards con la música que lo influenció y el blues en particular. Ese eje ayuda a que esta no sea otra película más de anécdotas de los Stones.
Es una inmersión total en la experiencia de Robert Frank: directa, intensa, provocadora y encantadora, con un humor mordaz muy característico de Nueva York y una cuidada selección musical. Al igual que su obra, no dejará a nadie indiferente.
En JOY hay una disonancia notable entre el realismo casi caótico de la puesta en escena y la estilización 'artificial' que generalmente se demanda en este tipo de caracterización.
No es tal vez la más sutil de sus películas, pero definitivamente demuestra que sigue siendo un gran narrador y que maneja con habilidad una ambigüedad muy interesante sobre el tema.
El documental resulta cautivador, sin duda, pero genera la impresión de que las biografías oficiales en el cine son un género que no brinda suficiente oportunidad para desarrollar personajes realmente interesantes.
Las claves de este un tanto desorganizado y caótico filme de 2010 –un poco como el espíritu de su protagonista, al menos en sus primeras épocas– es la peculiaridad y los vaivenes de la historia.
A juzgar por este visualmente impresionante pero común filme, puede que no comprendamos el Ser Mongol, pero sí entendemos lo que un mongol hace cuando busca una nominación al Oscar.