La cuarta temporada de 'Succession' no comienza con estruendos espectaculares, sino que se presenta con la precisión característica que mezcla la negociación empresarial y la complejidad de la comedia humana que la acompaña.
No es tal vez la más sutil de sus películas, pero definitivamente demuestra que sigue siendo un gran narrador y que maneja con habilidad una ambigüedad muy interesante sobre el tema.
Hacer un documental mostrando lo terrible de un régimen con el material que ese propio régimen filmó para mostrar sus bondades puede no ser lo más original del mundo, pero sin dudas es potente, fuerte y muy actual.
En la segunda mitad, el número de calamidades se vuelve excesivo. No hay elementos estéticos ni narrativos que logren hacer la experiencia más tolerable.
Assayas conduce con mano maestra las escenas de acción, siempre pendiente de que el espectador entienda lo que pasa, porqué y cuáles son las fuerzas enfrentadas sin perder de vista el impacto o la tensión.
Mezcla de drama familiar y thriller, la película filmada en España por el director iraní de 'La separación' no termina de convencer ni como una cosa ni como la otra.
La magia de sus grandes películas no está presente, pero como ejercicio de estilo que requiere complicidad entre el director y el espectador, cumple su función. No hay más –ni menos– que eso.