Intenta ser una metareflexión sobre el arte y la creación similar a las que suelen aparecer en las obras de Charlie Kaufmann, pero en realidad se asemeja más a una terapia psicoanalítica presentada como un extenso ejercicio de danza contemporánea.
Una más que aceptable película que aborda un tema complicado y que, en mi opinión, supera sus desafíos de manera notable en comparación con otros relatos similares que han tenido más éxito comercial.
Swanberg no es un realizador convencional y suele evitar los formatos clásicos. Presenta una película que podría considerarse de género, aunque lo hace a su manera. Swanberg, en cierto sentido, se convierte en su propio género.
Lo ejemplar es que no necesita mostrar mujeres idealizadas. Pueden ser honestas y luchadoras, pero también egoístas y agresivas, mientras intentan encontrar su lugar en un mundo que no les brinda demasiadas oportunidades.
Si esta bastante buena película no llega a ser brillante es, además de por sus problemas narrativos específicos, por el hecho de que a la propia guionista le resulta adorable. No se anima a desarmarla por completo.
Una película muy graciosa y muy humana también, que logra que los mismos personajes nos irriten, fascinen, caigan simpáticos e insoportables casi a la vez.
Si bien se trata de una película fallida y con muchos problemas en su segunda mitad, hay algo intrigante y misterioso en sus filmes y en sus personajes que atrapa y genera mucha curiosidad.
La película se destaca por su originalidad y curiosidad, siendo divertida en ciertos momentos, aunque también presenta un tono amargo en otros. Además, ofrece ideas visuales muy interesantes. Sin embargo, resulta errática, tiene fallos y adolece de reiteración.