Ambiciosa y desmedida, creativa y voraz, angustiante a más no poder, un extraño viaje por el mundo de las ideas. Sin embargo, el filme resulta ser demasiado cerebral, lo que dificulta que la experiencia humana que intenta transmitir logre interpelarnos y conmovernos.
A lo largo de más de dos horas, la película acumula tantos clichés sobre la comida, la bebida y el discurso en torno a estos temas, que roza la parodia.
El problema de un film como 'Flux Gourmet' es que Strickland se deja llevar demasiado por «la broma» en sí, manteniendo hasta último momento ciertos chistes un poco tontos que son más propios de un Terry Gilliam que de un cineasta de su estatura.
Un tanto desordenadamente pero siempre de manera muy fresca y graciosa, el documental sigue a decenas de especialistas, chefs, vendedores de productos italianos (...) y analistas culturales que ayudan a pensar estas alteraciones gastronómicas.
El filme sigue las vicisitudes de estos restaurantes, abarcando desde sus infraestructuras hasta el desarrollo del menú, pasando por las relaciones entre su personal, las inauguraciones y los premios. Finalmente, se centra en la creación del más complejo de todos ellos.
La película puede no ser tan impactante y provocadora como probablementen Schader aspiraba, pero THE CANYONS funciona como una especie de llamado de atención por parte de los 'has-beens' de la industria.
Las actuaciones son de un naturalismo extremo, de tono bajo, haciendo que el espectador se sienta espía de conversaciones ajenas. Y los temas de los que se hablan son por lo general cotidianos, aunque en esos intercambios se dejan ver actitudes personales.
La compleja e inquietante opera prima del director de 'Upstream Color' es un fascinante relato de ciencia ficción que analiza, de manera muy realista, las implicancias humanas de viajar en el tiempo.