La película bordea peligrosamente con el racismo y la xenofobia. El realizador tiene la habilidad suficiente como para que cada uno pueda interpretar lo que sucede a su manera, pero, por momentos Seidl toma decisiones que son un tanto incomprensibles.
Se trata de una de esas tramas perfectas para esos tratos existencialistas literarios, y Sinko logra llevarlo muy bien a través de sus quizás un tanto extensos 106 minutos.
Propone una situación cercana, reconocible y hasta dolorosa y le saca todo el jugo posible mediante una trama áspera como pocas. Tan ácida como entretenida, y con una actuación inmaculada de Rosamund Pike.
El realizador español se reitera y repite hasta el cansancio en otra combinación de película de suspenso y humor negro. Agotadora película de un cineasta que parece haberse quedado sin ideas hace ya un tiempo.
Si bien el género no es hoy tan novedoso como lo era entonces, logra similares e hilarantes resultados con excelentes personajes y absurdas situaciones.
Una película que debería tal vez haber hecho hace dos décadas, cuando las revelaciones sobre la vida oculta de las celebridades eran una novedad y no un lugar común como ahora.
Además del cuidado trabajo audiovisual y la muy buena dirección de actores, una de las grandes decisiones de la dupla de directores está ligada a la resolución de la historia.
Estamos ante un modelo de adaptación de best seller al estilo TV movie de los ’80. Aquí, no es el tema el que se aborda de manera superficial, sino que es la forma en la que se presenta lo que lo trivializa.
En extremo violenta, la película se toma demasiado en serio como una cinta de acción, lo que provoca que pierda el rumbo entre sus subtramas y la diversidad de personajes.