Esa liviandad tan asumida que evita cualquier atisbo de drama o sustancia es a la vez su virtud y su defecto: un buen rato que no puede ser otra cosa más que olvidable.
El relato presenta romance y erotismo, además de una química palpable entre las dos protagonistas que las hace cercanas y muy humanas. No obstante, los conflictos resultan predecibles y parecen extraídos de un repertorio ya gastado.
El ritmo es irregular y el promedio de chistes exitosos muy bajo, pero hay cierta nobleza en el mensaje de unidad latina y su puesta en escena de postal turística, inusualmente pulcra para el género.
Con todo, el conjunto sigue siendo más que sólido, y la propuesta audiovisual se atreve con experimentos narrativos solo posibles en una serie que ya encontró su mejor forma, y que no tiene nada que probar. A maratonear, con confianza.
Con atisbos de belleza, reflexiva a la fuerza gracias a sus planos largos y curiosamente desesperanzadora, el relato casi estático funciona como una cápsula espacio-temporal donde no podemos ser más que testigos pasivos del curso de la naturaleza.
Hay acción de sobra, batallas para el campeonato y chistes malos para regocijarse; mientras no espere una obra maestra ni el rol que hará inmortal a La Roca, todo bien.
Es apenas una actualización del remake con Brendan Fraser, con un ritmo irregular y momentos muy disímiles. Y si estos van a ser los nuevos monstruos, quizás no es tan buena idea abrir ese sarcófago.
Si se juzga cada viñeta de forma individual y no la obra completa, la película resultará un ejercicio que satisfará a cualquier fan de la marca. Por otro lado, no habrá suficientes dulces para suavizar esta medicina.
Aunque se valora la brevedad de la historia y la solidez del argumento, es importante señalar que la lógica de la película se asemeja a la de una "casa embrujada", diseñada para asustar a los espectadores. Si esa es la intención, sin duda se garantiza una experiencia entretenida.
Con personajes bien delineados, la tensión se mantiene durante gran parte del metraje. Y aunque la resolución final sorprenderá a pocos, el viaje es suficiente para dejar satisfecho a cualquiera.
Un relato irregular pero rico en momentos, en un equivalente audiovisual de alguien que de puro apasionado termina yéndose por las ramas y disparando para todas partes.