Es una película abiertamente naíf. A sus 91 años, Eastwood literalmente se arrastra ante el espectador para reconciliarse con un paisaje que lo es todo.
Le basta al director un arranque cruento para ponernos en guardia. Se acerca con frialdad a unos personajes que le incomodan. Le interesan los personajes como excusa para diagnosticar la podredumbre moral de un presente.
No se trata de ningún gran documental. Da un poco igual. Con revivir cómo aquel negocio se convirtió en meca del hedonismo, en aquel milagro de esplendor y placer, merece la pena contemplarlo.
Divertida y angustiosa a partes iguales, es una obra artificiosa y exagerada que, a momentos, resulta extrañamente poética. La película logra operar en múltiples niveles y juega con diversas atmósferas.
La película más loca y salvaje de Kristen Stewart. Si el juego disparatado de esta historia sórdida y romántica funciona, se debe a Stewart, quien no solo demuestra su talento como actriz, sino que también profundiza en su exitosa imagen de heroína neopunk.
Los Javis alcanzan la madurez creativa con la demoledora ‘La mesías’. La película encierra decisiones brillantes en cuanto a tono y reparto, además de contar con una estructura sólida y cuidada en la que el thriller y el terror se entrelazan al ritmo de un musical y un arrebatador drama de amor fraternal.
No teme ser lo que es: una película política que apela a la emoción del espectador a través de un personaje que lo acapara casi todo y que solo un actor con la estrella de Ricardo Darín puede llevar a buen puerto.
Tiene más que evidentes paralelismos con 'The Souvenir' (2019), aunque no le llega ni a la suela de los zapatos. Es un filme vacío e impresionista en su peor interpretación. Todo resulta caprichoso.
Es una película bonita, que se centra en los sueños y pesadillas de esa familia sin caer en las oscuras profundidades del choque cultural ni otros aspectos más duros de la inmigración.
Con una estructura que se mueve entre sucesos y recuerdos es una película tensa pero desaliñada. Aunque cumpla una función en la recuperación de la memoria más dolorosa de Chile.
Robusta y comunitaria, es imprescindible. Un fresco en el que el espectador asiste sin pestañear a las conversaciones cruzadas, entrevistas y relatos de una serie de mujeres y hombres que abordan temas de oficinas y sindicatos.
Howard patina. Se presenta una serie de abordajes simplistas que intentan unir las dos Américas con una visión optimista del mundo que resulta difícil de aceptar.
Todo lo que tiene que ver con la investigación policial es poco intrigante. Esa vaguedad estructural condena el gran potencial de una película brillante en su tono y atmósfera.
Un notable ‘thriller’ donde Lindholm presenta una historia de suspense construida a través de miradas y primeros planos, en los que Chastain se muestra tan frágil como poderosa.
Se hunde en un exceso de ‘memorabilia’, vísceras y sangre resulta tan excesiva en su despliegue de sangre y nostalgia que por momentos acaba resultando más cercana a la risa que al miedo.