Además de entretener con un uso efectivo del melodrama, 'Mi mundial' presenta un variado y reconocible elenco de personajes de la fauna humana latinoamericana. Esto convierte al filme en un notable acierto.
Ingenio y aventura naive hacen de este filme un placer culpable, pero es, sobre todo, una rareza que solo la libertad del cine de arte puede engendrar.
El ritmo y montaje que Gómez-Rejon presenta son dignos de aplauso. Su manejo de la cámara y el dominio escénico fluyen sobre el cliché, pero luego logran elevarlo, transformando lo que parece predecible en una experiencia sensible y sorprendente.
Un producto decepcionante que promete burlarse de los clichés y lugares comunes de este tipo de historias, pero no lo logra. La parodia y el humor no están lo suficientemente acentuados, y la trama cae en la previsibilidad.
Interesante y provocador filme que para nada sigue la lógica del cine erótico de consumo efímero, este es un estudio serio y complejo de lo que pasa cuando improbablemente una joven decide ir contra lo establecido.
Hilada con un elegante y hermoso sentido del humor, con escenas cargadas de emoción y con la firme creencia de que se trata de una justa reivindicación, Frears no solo ofrece una contundente muestra de su talento.
Una serie oscura, con espesuras morales profundas y una puesta en pantalla que por ratos puede parecer el viaje al subconsciente de un protagonista torturado.
Quizás el misterio y la atención se diluyen a causa de un engolosinamiento por la sobre-información del caso y una violencia dura arbitraria. Pero a pesar de eso, 'Zulu' tiene un vigor y un pulso narrativo admirable.
En extremo provocadora, esta obra pone el dedo en la llaga y, con un morbo artístico, explora zonas y conflictos, dejando al descubierto la dura naturaleza humana. Sin embargo, puede que no sea del agrado de todos.
Cine ochentero vulgar y sin demasiados grises. Básica hasta para descorchar culpables, es una de esas pésimas buenas películas, porque uno se ríe donde no hay que hacerlo y se pone serio donde habría que asustarse.
Franco demuestra que se necesita ser un gran actor para interpretar a un personaje tan deficiente. A su vez, dirigir algo valioso utilizando un material de tan baja calidad resulta ser uno de los mayores desafíos.