Este es un Woody Allen auténtico, no una autofalsificación como resultan otras de sus películas muy menores. Esta no es de la grandes, pero tampoco es de las intrascendentes, si es que hay una de esa categoría en su cine, valioso y complejo y sumamente honesto con su propia figura y persona.
La película sigue las convenciones de los relatos basados en hechos reales, con una eterna y casi incesante batalla legal. Posiblemente, sin esta estructura predefinida, el resultado final habría sido más impactante.
Se mantiene como una película fresca, debido a la manera ejemplar en que fue rodada por Bertolucci, sin ninguna coerción más que la libertad expresiva de un ideario ético alucinante y de otro ideario estético avasallador.
Sin arengas efectistas, sin patriotismos baratos, 'Las horas más oscuras' es un recorrido por la historia inglesa, pero sobre todo un viaje interior a la cabeza del líder menos probable, pero el ideal para los peores tiempos de guerra. Muy buena.
Intensa y para estómagos resistentes, esta cinta bélica de Gibson lo sitúa de nuevo como un autor interesante y resistente a las críticas que llaman la atención frente a su despiadada y castigadora manera de ver la vida y la guerra.
Lo que hay es energía y megalomanía, pero en dosis equilibradas para un relato cómico y audaz, que parece haber sido creado por un niño lleno de vitalidad y no por un hombre de ochenta años. Es un filme atrevido, que no necesariamente agradará a todos.
Sólo un maestro de la narración como Christian Petzold puede tensar la cuerda tan bien y sostener durante todo el metraje este notable y triste circo de máscaras.
Un relato melodramático efectivo que, sin embargo, fundamenta su narrativa en suspiros contenidos, miradas fugaces y encuentros furtivos en el contexto de una superproducción.
La película avanza con fluidez; sin embargo, al compararla con películas anteriores fundamentales en la representación de la lucha contra la mafia en el cine, sus resultados se sienten débiles y frágiles.
Tal vez si Spielberg hubiera evitado un enfoque tan patriotero y hubiera incorporado más de su característico escepticismo, en lugar de seguir el estilo típico de Hollywood, podríamos estar ante su nueva obra maestra. Sin embargo, estuvo muy cerca.
Lee Daniels es elocuente como cineasta y no cae en obviedades, pero quizás la película, en algunos pasajes, cae en la servidumbre de la pedagogía extrema.
Un lírico ejercicio sujeto a la realidad de los hechos y con los pies en la Tierra, sin duda, pero con la sensibilidad etérea necesaria, y creciendo a cada minuto más fuerte en su interior.
Hágase el favor de ver en cine esta película y apreciar esta historia, que se van armando gracias al oficio narrativo de este maestro del cine italiano que es Marco Bellocchio.
Es parte del club de películas cuyos protagonistas son mejores que las películas mismas y acá hay que ser justos con Hardy y su talento: desborda y sobrepasa con creces a una película pequeña y más bien televisiva.
Una historia potente, pero su gran debilidad es la traducción a la pantalla grande usando códigos y ropas del cine hollywoondese, bajo la forma de un thriller promedio para una trama que se aleja de la media.
'Mindhunter' se mueve en la espesa textura de 'Zodiac', pero con un enfoque más accesible propio de una serie de televisión. Se une así a las grandes obras del género policial reciente como 'True Detective'.
'The Deuce' es una experiencia estética y ética de parte de su creador: David Simon, el genio detrás de 'The Wire' y quien examina una vez más la falta de frontera entre la legalidad y la corrupción.