Para la dupla de realizadores, lo importante no es tanto el contexto, sino observar y comprender antes de emitir juicios. Acompañan incondicionalmente a una joven cuya vida ha cambiado para siempre.
'Nahir' no logra funcionar en ninguna de sus facetas. No se aprecia dualidad ni matices en su narrativa. La historia se ve afectada por una frialdad que la envuelve y que refleja el tono de thriller de una película que no alcanza su objetivo.
La historia no parece concordar con el anterior trabajo del director estadounidense, pero al final ofrece un resultado excelente, destacando la actuación de Glen Powell.
'El oro' es una serie que captura la atención del espectador desde el principio y no la libera hasta el desenlace. Además, actúa como un fiel reflejo de su época.
La película refleja una emotividad característica de las fábulas proletarias, mostrando cómo los más débiles, al unirse, pueden volverse mucho más fuertes que los poderosos.
Es una fábula de superación frente a mil y una adversidades cuyo principal mérito es su carácter transparente y bienintencionado. Y es, también, su principal defecto.
Winograd timonea esta comedia con toques de drama con su infalible pulso cultivado al calor de las comedias clásicas y, desde ya, recurriendo a unas cuantas licencias narrativas y estereotipos inherentes al género.
Con sus personajes y situaciones moldeados por los clichés, deja un retrogusto contradictorio, ya que a la familiaridad de lo repetido se oponen las sutiles y agradables notas de una fábula donde los débiles pueden mantenerse en pie.
Lo que inicia como una historia de venganza seca y cargada de violencia contenida va convirtiéndose lentamente en una road movie matizada por el duelo y en la que el viaje en sí importa más que el destino.
Es una película política que no necesita levantar el dedo para decir lo que quiere decir, sino que lo entronca a una amable fábula proletaria no exenta de momentos de alta comicidad.
Funciona como un mecanismo de relojería. Es una gran virtud que, a su vez, se convierte en un límite, pues esta perfección resalta la lógica de un filme en el que cada escena debe encajar a la perfección con la anterior.
Una película reflexiva y testamentaria en lo social, lo político y lo sentimental construida con el inoxidable pulso narrativo de uno de los grandes realizadores estadounidenses de todos los tiempos.
Maras y su coeditor Peter McNulty logran mantener la atención del espectador durante dos horas. Sin embargo, el enfoque en el realismo choca con la idea del héroe que la película intenta presentar.
Dench brilla en este mediocre film que oscila entre el thriller y el melodrama. La dirección de Trevor Nunn da la impresión de que podría haber entregado una obra más impactante.