Es un viaje que, aunque caótico en algunos momentos, especialmente al inicio donde todo parece desordenado, logra mantener su encanto y la frescura de las pequeñas historias. El resultado es ameno y divertido.
Favreau, figura del cine independiente tanto como del mainstream, propone aquí una comedia que recuerda a 'Ratatouille', pero con manteca, carne, panceta y queso en lugar de verduritas.
Es concisa, breve y directa. Un artefacto que busca el placer de contar una historia, comenzando justo después del logo del estudio y culminando antes de los créditos. Es, por lo tanto, una alegre irreverencia.
Una situación dilemática típica de los hermanos Dardenne. De no ser por una cámara más reposada que la que suelen emplear los belgas, esta podría ser facilmente una de sus películas.
Una de las sorpresas recientes en materia de series de Netflix es esta inquietante, provocadora y fascinante creación de la reconocida actriz Amanda Peet junto a su socia Annie Julia Wyman.
El resultado es un filme que resulta más interesante en su premisa, la cual no aporta nada realmente novedoso, que en su desarrollo. Poehler, una comediante talentosa, merecía un guion de mayor calidad.
Una comedia que va de la negrura a los enredos, y de allí al coqueteo con el thriller de acción, veta en la que menos cómodos se los nota tanto a los actores como a los realizadores.
El renacimiento de Nicolas Cage alcanza uno de sus puntos más altos con la nominación al Globo de Oro 2024 por 'Dream Scenario', una película que podría haber salido de la mente de Charlie Kaufman, Spike Jonze o Michel Gondry.
La película de Eklund intenta abarcar múltiples aspectos, pero resulta en una falta de profundidad. Se queda en la superficie de todos ellos y no logra definir su identidad.
La película de BJ McDonnell no oculta su naturaleza como un medio de reflexión autoconciente. Esto lo logra entrelazando una considerable dosis de humor y, sobre todo, mucha sangre.
Rodriguez combina géneros con tal entusiasmo que el relato se convierte en una auténtica montaña rusa de eventos. Además, demuestra una notable creatividad al llevar la iconografía vampírica a un contexto contemporáneo.
Una excusa para que Sandler despliegue su típico arsenal cómico. La razón por la que no todos los chistes funcionan radica en su innegable inclinación a optar por la acumulación en lugar de la curaduría.
Prolijísima en sus rubros técnicos, amenaza con ser una revalidación feminista obvia y subrayada. Sin embargo, en su segunda mitad, se transforma en una exploración de encierro psicológico y opresión, pero se aligera con toques de humor.
El director y guionista ha elegido un tono macabramente festivo para contar su historia. Y se permite hacer uso de los recursos más variados para conseguir que su segunda película resulte un entretenimiento digno.