'Creed II' presenta un emotivo drama que explora los lazos y las responsabilidades familiares, entrelazado con una fábula deportiva de caída, transformación y superación. Sin embargo, en algunos momentos se ve algo limitado, ya que su mayor fortaleza también se convierte en su principal obstáculo.
Lo que hay en la película dirigida por Sam Raimi no es locura sino arbitrariedades a troche y moche, situaciones hiladas por la idea de que el multiverso es una carta blanca para que pueda pasar cualquier cosa.
La eficacia de 'Gretel & Hansel' radica más en un acertado uso de la fotografía y el diseño de producción que en la potencia de una historia atrapante que pueda ir más allá de la media del género.
A esa premisa romántica y las intrigas palaciegas con reyes de manual y de habla engolada, se suma el maquiavélico manejo de la Iglesia encarnado en el Padre Carden, a quien el escocés Peter Mullan le imprime una oscuridad que se extraña en el resto de los personajes.
La aventura angustiosa, casi metafísica, termina abrazando los sustos de stock que semana tras semana acapara una buena porción de las pantallas argentinas.
A los inevitables pasos de comedia de este tipo de películas, 'Boss Level' le suma una trepidante sucesión de escenas de acción espectaculares e imaginativas.
Es una secuela original que presenta algunas inconsistencias en su guión. Si se hubiera enfocado más en su tono oscuro y autoconsciente, habría logrado un mejor resultado.
La ópera prima de Halldórsson evidencia que es mucho más que el arquero de la Selección de Islandia, conocido por detener un penal a Lionel Messi en el Mundial 2018.
Una buddy movie asordinada y con una comicidad deadpan y graciosísima que construye un universo brutal, hiperviolento y desencantado, la contracara triste y amarga de la festividad cinética de 'Arma mortal'.
El film se siente desgastado y mecánico, carece de la intensidad necesaria y presenta un exceso de corrección política, aunque logra mantener un interés esporádico.
Un film cuyo guión nació mal, carente de ritmo, desactualizado, anclado en el cine argentino "para toda la familia" de los 80 y 90, que depositaba la carga de su éxito artístico en el "comediante" de turno.
Puede parecer una copia descarada de 'Olympus Has Fallen', pero Emmerich tiene mejor muñeca para el gran espectáculo que Antoine Fuqua. Así, el ataque terrorista al núcleo del poder geopolítico mundial es un viaje a una acción felizmente caricaturesca.
Un ejemplo de que la lógica cartesiana no va muy bien con el cine, ya que todo en este universo resulta predecible, trillado, poblado por una galería de personajes secundarios poco interesantes, de esos fácilmente olvidables, y para colmo explicitado.
El filo satírico de McKay expone situaciones cotidianas, estableciendo un diálogo con la realidad que otorga al filme una crítica tanto profunda como evidente.