Una película de animación irregular, que alterna momentos de genuina emotividad con otros, más obvios, destinados a mostrar que la vida en el mundo digital no es tan bonita como en las fotos de Instagram.
Un film que no necesita gritar que es abiertamente político para serlo, construye algo único al apropiarse de los códigos narrativos de las películas de secundaria.
Tiene el extraño mérito de no sonrojarse a la hora de replicar todas y cada una de las postas narrativas de 'Cuenta conmigo', aunque sin llegar ni cerca a la profundidad de su núcleo emotivo.
Una anécdota menor que Chaganty lleva hasta extremos descabellados, aunque siempre construyendo con mano firme un suspenso con un verosímil y notablemente trasmitido por el omnipresente rostro desencajado de Allen.
Funciona como película de transición, lo que se traduce en una simpleza narrativa que Marvel parecía haber olvidado. El resto es fórmula conocida: secuencias de acción a gran escala; un villano sin muchos matices.
Una película donde lo mitológico, lo fantástico y lo terrenal conviven en un mismo plano, volviéndose por momentos indisociables. Es una convivencia armónica pero demasiado trajinada en la última década.
Lo que se propone romper los lugares comunes de la mirada adulta sobre la adolescencia termina convirtiéndose en una película llena de golpes bajos, con actuaciones desparejas y una profundidad digna de alguna tira de Cris Morena.
Doff maneja con soltura los mecanismos del cine de terror. Lo que comienza como una comedia despatarrada y hilarante concluye siendo una película de terror efectiva, aunque algo convencional.
A puro vértigo y con un espíritu lúdico, esta película se construye a partir de una fórmula efectiva. Aun así, los elementos que la componen están cuidadosamente balanceados.
'Beautiful Boy' entra en una circularidad que, junto a su estructura fragmentada que alterna en el tiempo, la vuelve reiterativa. Su principal objetivo parece ser contribuir al mejoramiento social por encima de su propuesta cinematográfica.
Es uno de esos films que quiere abarcar mucho pero termina apretando poco, síntoma inequívoco de su carácter introductorio a un universo que, en caso de los números de taquilla respondan, podría expandirse por un buen rato.
'Ciudades de papel' logra retratar la aventura de Quentin y su grupo con una profundidad que resalta su experiencia, al abordar sus sufrimientos, dudas y vacilaciones de manera directa.
La película presenta un enfoque más automático y meticuloso. A pesar de contar con una serie de chistes previsibles, 'Un príncipe en Nueva York 2' se siente como una repetición de lo ya visto.