La búsqueda de una producción industrial en su construcción, clásica en forma y popular en alcance, funciona en parte. Aunque el filme se adentra profundamente en el mundo del fútbol, sucumbe a la tentación del sentimentalismo, amplificado por una banda sonora que resalta cada momento.
Los directores construyen una película anacrónica que elige hacerse cargo de su condición mediante un tono melancólico y crepuscular y que opera menos como secuela que como homenaje a la piedra basal del humor de los Farrelly.
Fallada desde su misma concepción, imposibilitada de comprender a sus personajes, la película irá elevando su tono de moraleja boba. Bastante poco –casi nada– para “cuatro oscarizadas leyendas del cine”.
Ocho episodios de media hora son suficientes para que esta propuesta, que fusiona un tratado filosófico-existencial con humor negro, se establezca como el proyecto de animación más ambicioso y provocador de 2020.
Termina siendo una película original e interesante, con méritos suficientes para que el espectador se deje llevar en el viaje de ese viejo toro, que es también el de toda una cultura.
Ritchie es el timonel de un barco que termina amarrado en el puerto del entretenimiento eficaz luego de un viaje de rigor, sin sobresaltos ni grandes rugosidades.
Polanski narra la toma de conciencia de Picquart y su lucha contra todo y todos con un pulso nervioso, evitando los regodeos visuales del cine de qualité de época y vaciando a sus personajes de cualquier atisbo de emocionalidad.
Paula -película y personaje- ajusta su sintonía fina. La historia se despoja de su aura melodramática y se adentra en el terreno de la disputa por la instalación de un canon artístico.
Burton se aleja de la oscuridad de la soledad y la sensación de ajenidad, enfocándose en un relato de aventuras más convencional, lo cual resulta positivo. Este cambio es un claro reflejo del nuevo rumbo que toma el cine de Hollywood.
Dueña de una inventiva visual y de una intensidad emotiva propia del género melodramático al que abraza sin tapujos, 'RRR' marcha a quinta a fondo durante tres horas sin temor alguno a un ridículo en el que por momentos cae sin sonrojarse.
Clooney es un narrador experimentado que emplea un estilo clásico en su forma de filmar. Su habilidad para contar historias se hace evidente a lo largo de la película. Es un relato que intenta generar empatía, permitiendo al espectador sentirse como un trabajador más en la travesía.
Película menos centrada en la guerra que en sus efectos sobre hombres no preparados para enfrentarla en su verdadera magnitud. En 'Chaco', no se disparan balas ni se muestra una lucha sangrienta. En su lugar, se presenta una espera constante que actúa como catalizador de tensiones internas.
El resultado es un film que no necesita subrayar el aura diabólica de sus personajes y el contexto para causar pavor. Una película-mazazo directo a la cabeza del espectador.