Observa con mucho tacto las heridas que la batalla deja en el alma humana y en esa zona inexplorada de la ausencia del hogar, lugar de reencuentro traumático.
Romcom de una amabilidad desarmante que carece de virulencia ideológica, pero que también critica con cierta gracia la hipocresía británica y de los movimientos oenegeístas.
Excelente film, el más acertado y acerado retrato de esta época del Mal que nos ha tocado vivir y sufrir. Y nos revela a un par de bestias de la interpretación: Pedro Casablanc y Manolo Solo.
Una obra para quienes disfrutan del melodrama racial. La actuación de la niña protagonista es lo más destacado, mostrando una naturalidad admirable. Sin embargo, la duración de la película resulta excesiva.
Para los seguidores de Cuarto Milenio, el título en español resulta engañoso. La película estilísticamente coquetea con elementos de sus contrapartes asiáticas, pero todo ello queda un tanto desdibujado.
Con excelente ritmo, suspense y riguroso análisis periodístico, este documento desclasificado no desfallece en ningún momento: sigue a su antihéroe con respeto, ramalazos picarescos y honestidad.
Esa casa, donde la vida y la muerte dependen del destino, se transforma en una astuta y exigente metáfora sobre el exterminio y la brutalidad humana a lo largo de la historia.
Para culpables y contradictorios voyeurs de la decadencia de Europa. Pantagruélico y excesivo, el director se pone del lado de su villano de opereta: reniega de lo correcto para abrazar la falibilidad.
Interesante, resulta más atractivo como un ensayo cuasi fatalista y romántico que como un producto destinado a seguidores. Además, se encuentra notablemente por encima de la media.
Película deliciosamente intrascendente y adorablemente previsible. No arriesga nada y juega sobre seguro. Todo parece cambiar para que todo siga igual. En el fondo, puede que eso nos guste.
Es un artefacto humorístico de alta precisión. Reem Kherici, en su triple función de directora, actriz y guionista, rompe con la ortodoxia de la romcom, reinventando el género de manera refrescante.
De todo el proceso para cumplir con los requisitos de ser una persona normal, la película logra sus mejores momentos: las citas, los tests y los equívocos.
Magnífico. Shyamalan es único en crear incomodidad y suspense a partir de elementos mínimos, logrando una elegancia que parece haber desaparecido en el cine actual. Es una grandiosa película.
Es una película de guerra al estilo clásico, con una cinematografía impresionante y una adherencia notable a las convenciones del género. Dicha obra evoca la nostalgia de un programa doble, tal como se hacía en tiempos pasados.