Marcha a toda máquina en sus 90 minutos sin perder el ritmo y con eso tan de agradecer de tener como única pretensión hacer pasar un buen rato y a un amplio espectro de público.
La película destaca por su destacada calidad visual y dirección, integrando de manera excepcional a los héroes de felpa, los actores de carne y hueso, así como la animación tradicional y la generada por ordenador.
Parece más un nivel de un videojuego poco atractivo, un juego intrigante entre los seres fantásticos y la joven protagonista, que no llega a explotar su potencial.
Lo que hace casi excepcional a ‘Paddington 2’ es la amable y sin estridencias manera en la que repasa, así como quien no quiere la cosa, todas las escuelas del arte cómico. Grant es la guinda del film.
La película ofrece a los padres, que ahora rondan los cuarenta, la oportunidad ideal para salir del cine con sus hijos después de disfrutar de las travesuras de Greg y su grupo, y posteriormente organizar una divertida sesión en casa con 'American vacation'.
Una película plana y lenta, que intenta ser visualmente atractiva con su estética de colores brillantes, pero resulta ser bastante tópica y poco interesante. Es probable que aburra a los más pequeños.
Conserva ese espíritu inocente y puro sin sucumbir a las tentaciones de la parodia o las actualizaciones. Las páginas de Peyo cobran vida, reviviendo al mismo tiempo las películas de Fernandel, Pierre Étaix e incluso de Jacques Tati.
Si uno se entrega, incondicionalmente, a una historia con corazón, optimista y feliz en su positivismo naïve, pasará un buen rato, se emocionará y dejará escapar alguna que otra lagrimilla.
Nada acaba de funcionar en esta comedia fantástica. Aunque a los niños y a los espectadores menos exigentes podría no desagradarles, hay quienes consideran que 'Rompedientes' solo provoca dolor de muelas.
Respetuosa con la teleserie y con sus leales seguidores, la película destaca por su exquisita recreación y caracterización de los protagonistas, así como por la conexión con sus chistes.
Sin abusar de lo sombrío, aunque lo hay, 'Kika Superbruja y el Libro de Hechizos' ofrece ternura, abundante humor y personajes complejos. La trama es verdaderamente cautivadora y logra entretener de manera efectiva.
Wingard no hace cine para el espectador, solo para él mismo y su grupo de admiradores. Lo más preocupante es la manera mediocre en la que está filmada.
Un malvado, apetitoso banquete polanskiano para paladares que gozan tanto con el thriller psicológico oscuro como con el humor negro sazonado con alta tensión.
No es alta comedia sobre la 'haute cuisine', pero sí una distraída y jugosa ración de risas, horneada a fuego lento con cariño. Y servida con elegancia.