Film elegante en su presentación, que se inspira en modelos cinematográficos que pueden rastrearse hasta la screwball comedy de guerra de sexos de Hollywood. En su humor y en la naturaleza dialogante de la educación, logra finalmente alcanzar la perfección.
A pesar de algunas cursilerías y momentos de lentitud, esta pandilla de actores talentosos y sin complejos continúa haciéndonos reír como locos. Su hilaridad prevalece a lo largo de la película.
Scary Movie 5 oscila entre chistes malos y momentos brillantes en cuestión de segundos. Cuando logra dar en el blanco con su humor delirante, se convierte en un verdadero espectáculo de risas. No es la mejor ni la peor de la franquicia.
El film es puro Zucker en su suma de chistes absurdos, gags visuales y diálogos de besugo. Es una simpática juerga juvenil que subvierte con chispa la estructura del original.
Esta concatenación de chistes paródicos cinéfilos de bajo presupuesto se asemeja más a un show televisivo mal elaborado que a una película. Se convierte en una experiencia intermitente de risas y momentos incómodos.
No inventa ni lo pretende nada en términos de lenguaje visual. Enlaza momentos cómicos y paródicos con brillantes secuencias de acción. Este es el camino.
Es bastante inferior a su predecesora. Sin embargo, en medio de la saturación de historias sobre zombis, la película logra encontrar su propia gracia, a pesar de la aparente imposibilidad de ofrecer algo nuevo.
Magnífico nuevo Muñeco diabólico, orgiástica y hemoglobínica celebración del terror. Salpicada de humor negro, solidaridad y paranoia violenta infantil, Muñeco diabólico sí que es nuestro mejor amigo.
Oposita a ser la mejor película musical navideña desde 'Muchas gracias, Mr. Scrooge'. Qué mejor entrada para las cenas de Nochebuena que brindar con 'Ana y el Apocalipsis'. Sin duda, una experiencia única que combina el espíritu navideño con un toque original.
Burr Steers otorga un giro inesperado a los personajes arquetípicos de Jane Austen, incorporándoles el estilo de guerreros ninja. Destaca la combinación de géneros como el terror, la comedia, la cursilería y la conspiranoia. Sin embargo, la película podría haberse adentrado aún más en estas temáticas.
Este desternillante falso documental retrata, a través de gags destructivos y una variedad de ideas impresionantes, el agotamiento cotidiano del vampirismo.
179 minutos de la más absoluta nada. El cenotafio que Ari Aster ha erigido no alcanza las tres horas porque deja al espectador ese minuto extra para reflexionar sobre cómo lo han engañado.
Estructura de comedia humana a lo Honoré de Balzac, Le Guay emplea la literatura clásica como un instrumento moral, tanto para narrar una historia de amor como para abordar la corrupción política.
Funciona y logra que nos olvidemos de su predecible estructura. Sin embargo, esto no se debe a un aprendizaje en el buenismo, sino a un metajuego sobre el lenguaje en el que Luchini brilla.
La película presenta una divertida y feroz crítica a la naturaleza humana: todos los personajes son egoístas, mezquinos y manipuladores. Su concepto de convivencia y armonía se convierte en la mejor burla de todas.
Calbérac juega de manera brillante con el intercambio constante de roles entre los personajes, explorando la vida y sus etapas como un juego de madura inmadurez.
'Las sillas musicales' encuentra su lugar en la agridulce descripción de la crisis sentimental de los treintañeros y de la soledad en las grandes ciudades.