La película logra funcionar, y lo hace de manera efectiva. Presenta buenos chistes, aunque algunos son menos acertados. Las canciones son excelentes y se percibe una atmósfera de celebración propia de un cierre de ciclo.
Un espectáculo visual, un frenético mix de épica político-bélica y conspiraciones, pero sobre todo, una apasionante reinterpretación de la figura de Milady De Winter, interpretada de manera fabulosa por Eva Green.
Utiliza con maestría los puntos de vista, los planos subjetivos, el fuera de campo y el contraste entre luz y oscuridad, además de añadir al relato lo que el guión obvia: el mundo de los adultos como un universo de muertos en vida.
Ideal para un Halloween previo en temporada veraniega. Divertida, de brillante atractivo visual, con una galería de fantasmas que remiten no solo a los de las atracciones disneyanas, sino a los dibus de ‘Scooby Doo’.
Resulta intrigante este regreso a las habitaciones frías y malolientes. Se trata de una propuesta dentro del cine de horror, digna sucesora de 'Amityville II: La posesión'.
Entre las muchas cosas que le debemos agradecer a esta siguiente estación está el haber transformado a Paz Vega y a su homónima Paz Padilla en versiones contemporáneas de Dean Martin y Jerry Lewis.
Marcha a toda máquina en sus 90 minutos sin perder el ritmo y con eso tan de agradecer de tener como única pretensión hacer pasar un buen rato y a un amplio espectro de público.
Sus diseños son en el fondo amables, sin aristas, y no tienen como objetivo una misión diplomática con el mainstream, sino que buscan invitar a unirse a lo singular.
La película destaca por su destacada calidad visual y dirección, integrando de manera excepcional a los héroes de felpa, los actores de carne y hueso, así como la animación tradicional y la generada por ordenador.
Parece más un nivel de un videojuego poco atractivo, un juego intrigante entre los seres fantásticos y la joven protagonista, que no llega a explotar su potencial.
Lo que hace casi excepcional a ‘Paddington 2’ es la amable y sin estridencias manera en la que repasa, así como quien no quiere la cosa, todas las escuelas del arte cómico. Grant es la guinda del film.
La película ofrece a los padres, que ahora rondan los cuarenta, la oportunidad ideal para salir del cine con sus hijos después de disfrutar de las travesuras de Greg y su grupo, y posteriormente organizar una divertida sesión en casa con 'American vacation'.
Una película plana y lenta, que intenta ser visualmente atractiva con su estética de colores brillantes, pero resulta ser bastante tópica y poco interesante. Es probable que aburra a los más pequeños.
Conserva ese espíritu inocente y puro sin sucumbir a las tentaciones de la parodia o las actualizaciones. Las páginas de Peyo cobran vida, reviviendo al mismo tiempo las películas de Fernandel, Pierre Étaix e incluso de Jacques Tati.
Si uno se entrega, incondicionalmente, a una historia con corazón, optimista y feliz en su positivismo naïve, pasará un buen rato, se emocionará y dejará escapar alguna que otra lagrimilla.