No anda muy alejado 'El hombre más enfadado de Brooklyn' de modelos más Preston Sturges que Frank Capra: el cinismo batalla todo el metraje de la película con el buenrrollismo.
Las peripecias de este funcionario necrológico están a la altura de Vittorio De Sica y Alberto Lattuada. Lo mejor es que Eddie Marsan finalmente tiene un papel protagónico destacado. Sin embargo, la dirección podría tener más fuerza.
Vernoux ofrece una elegancia acompañada de atrevidas decisiones en la puesta en escena, creando la misma clásica película francesa que siempre logra cautivar.
Parece iniciarse como una irónica comedia sobre la crisis económica para acabar asentándose en el drama, y haciéndolo todo con una elegancia formal digna de elogio.
Una curiosa mezcla que sorprende en muchos aspectos. Destaca su tono de comedia al estilo italiano, que logra sacar sonrisas en los momentos adecuados. Sin embargo, las canciones no logran integrarse completamente con el resto del metraje, lo que debilita la cohesión de la obra.
Logra el milagro, tan insólito en los productores Made in Spain, de que humor, patetismo y melodrama fluyan por un mismo cauce sin apenas arritmias, o las perdonables de un debut. Lo mejor: el reparto.
Comedia errática que no logra alcanzar por completo sus objetivos. Es una pena, ya que la verdadera clave de su éxito debería haber sido el enfoque en lo sexual, en lugar de centrarse en tensiones que quedan mal resueltas.
'Bullet Train' es un explosivo cóctel que juega con una compleja serie de conexiones. David Leitch permite que Brad Pitt brille de una forma nunca antes vista, llevando este cóctel molotov a toda velocidad.
Admirable ópera prima, la película presenta con una posmodernidad bien comprendida su repertorio de referencias y sus secuencias de acción están notablemente planteadas y resueltas.
'Venom' es, ante todo, una exhibición del talento de Tom Hardy, quien ofrece una interpretación que recuerda a la histrionismo de Jim Carrey. La película intenta explorar caminos diferentes, pero se queda corta en su ejecución.
Vestida con los ropajes de una comedia que nunca provoca una sonrisa, 'Buenos vecinos' es un descenso a los infiernos que desnuda a la sociedad islandesa.
No inventa nada Besson, pero tampoco lo hace mal: sus chistes explosivos al estilo cartoon funcionan y De Niro, sobre todo, junto a Michelle Pfeiffer, ofrecen actuaciones muy divertidas.
Un ómnibus que, claro, tiene sus puntos olvidables, y sus episodios menos afortunados. Pero también algunos simplemente antológicos, a base de sexo y escatología extrema tratada con flema.
Inevitablemente nos recuerda al cine de James Gray. Sin embargo, en 'La trama', todo resulta menos profundo dramáticamente. Lo mejor: los cara a cara entre Crowe y Wahlberg.
La película transmite una atmósfera tanto crepuscular como nostálgica, así como una fuerte sensación de relevo para una generación que ha crecido con 'Stranger Things'.
Antipática y pesimista tercera entrega. Poiré y Clavier lo relatan con un mal gusto deseable, cargados de un humor ácido y grotesco que la época demanda.