Este drama romántico evoca una profunda tristeza, recordando a los ángeles de Wenders de un pasado en Europa en transformación, ahora ausentes en un mundo que parece dirigirse hacia la autodestrucción.
La guerra es un verdadero infierno, y Michael Bay logra plasmarlo de manera tangible y visible, sumergiéndonos por completo en esa experiencia. Se trata de una obra de cine de terror más que de propaganda.
Fassbinderiano circo de tinieblas con gráfica y desagradable violencia. A través de una sórdida descripción, la historia parece detenida en el tiempo, revelando un territorio de pesadillas expresionistas.
Tan entrañable como bobalicona, fiera y calmada, propone una cruzada de andar por casa que no deja de ser la eterna de comprender el sentido mismo de nuestras existencias.
Es un musical que brilla más que los neones de Broadway, gracias a una increíble mezcla de humor, emotividad y una actuación deslumbrante de Javier Bardem.
Sigue ese sendero de madurez forzada y prematura, presentando un hermoso distanciamiento emocional, mientras se aprende a distinguir entre un estado de ánimo y un sentimiento.
Una humilde ópera prima que logra transmitir inocencia y autenticidad mediante un esquema sumamente mínimo pero eficaz: el regreso de un joven a su pueblo valenciano de origen.
'La última bandera' se presenta como una comedia agridulce y tabernaria, acompañando a un grupo de hombres que, a pesar de su madurez, aún perciben que no estamos en la oscuridad. La película invita a la reflexión y celebra la amistad.
Una comedia es 'Casi leyendas', que resulta muy divertida y, al igual que muchas en su género, presenta un toque de amargura que sirve de telón de fondo en el concierto de nuestra existencia.
Frente a las películas vacías de hoy, se destaca la atención a los personajes y los diálogos. Esta obra puede considerarse una versión masculina y jubilosa de los films protagonizados por Judy Holliday, lo que representa una clara declaración de principios.
Es en el momento en que la Mathilde, interpretada por Deneuve, se revela como el eco polanskiano de su personaje desequilibrado, solitario y frío de 'Repulsión' (1965) que la película cobra vida. Se transforma en un estudio sobre la locura cotidiana, donde la brillante intérprete se apodera de la función.
Seth Rogen, Evan Goldberg y el diverso elenco del neohumor del siglo XXI en Estados Unidos se presentan de manera desinhibida, interpretándose a sí mismos. Este sacrificio colectivo se convierte en un ejercicio masoquista y rabiosamente divertido, lleno de autoflagelación e ironía, que llega a ser antológico.
Es un relato amoral y decadente, un frío retrato de vidas sumidas en la oscuridad. Se asemeja a una historia vampírica endogámica marcada por el uso de elipsis y saltos temporales.
Además de una comedia simplemente desternillante, un brillante ejercicio antinostálgico en la línea del último (también viajero y fantástico) Woody Allen.
Una comedia romántica que resulta ser una copia de las últimas tendencias del subgénero, careciendo de originalidad y ofreciendo una experiencia bastante insípida.
La carrocería de este elegante y, en ocasiones, afilado cuarteto matrimonial es lo suficientemente brillante y madura como para ser seducido por la retórica de sus vendedores.
Irremediablemente sensible y lacrimógena, sortea como puede su condición de telegrafiado drama tras la comedia, enamorado sin pudor de su pareja protagonista.