El film podría haber sido más efectivo, más humano y realista, si no se dejara llevar por una iluminada manera de resolver esta nana terminal, pero esperanzadora. Si hubiese incidido más en la rabia (...) habría estado mejor.
La película, de una sencillez tan desarmante como su complejidad sentimental, cede algo en sus guiños al indie yanqui (o al indie europeo), pero sin restarle simpatía (...) el bar de Cheers reciclado para homeless del mainstream.
El principal problema es que la supuesta gracia de la trama se agota en los primeros diez minutos. La película avanza más despacio que una novia por el pasillo central y resulta excesivamente empalagosa.
Circunscribir este precioso bolero cuya melodía se hace carne, color y sentimiento con la etiqueta de cine de animación es quedarse corto. Cine, pero con mayúsculas.
Extraordinario film. '¡Nop!' es profundamente herzogiana en su forma de fusionar el cine con la odisea alucinada, convirtiendo ambas en una sola y única aventura.
Renner e Imbert logran un enfoque audaz al transformar el mágico universo de las fábulas de Jean de La Fontaine en una ingeniosa y hilarante tira cómica ilustrada en acuarelas.
Hubiera sacado matrícula de honor en la factoría Corman, allá en esos años que añoramos, porque lo que nos ofrece no es sino la Piraña del siglo XXI. Economía descriptiva, resabios clásicos, terrorismo cultural (el perro de Paris Hilton), suspense, humor y heroísmo.
La cámara explora una realidad llena de anhelos y frustraciones íntimas, estableciendo un paralelismo expresionista entre retratos de un perturbador infantilismo y una niña mujer que busca su lugar bajo el sol.
Lo más creativo y arrebatadamente pasional de este esbozo biográfico sobre la tortuosa relación entre Alma Mahler y el pintor Oskar Kokoschka está en su mirada a un arte que no es la pintura, sino el cine.
Ni la Írisz Leiter que recorre impasible una Budapest de 1913 es capaz de cargar con el drama, ni Nemes logra mantenerse fiel, traicionando su propio enfoque ante escenarios grandiosos.
Maneja con grácil gracejo la tipología de ese costumbrismo ‘british belle époque’ rural tan resultón en pantalla, sobresalen unas arrolladoramente cómicas Jessie Buckley y Olivia Colman.
Para los amantes de la grandeza operística, esta obra de Sergio Leone brilla con luz propia. Su narrativa despliega una profunda emotividad y su estilo visual es impresionante, haciendo honor al legado del cine clásico.