Hubiera sacado matrícula de honor en la factoría Corman, allá en esos años que añoramos, porque lo que nos ofrece no es sino la Piraña del siglo XXI. Economía descriptiva, resabios clásicos, terrorismo cultural (el perro de Paris Hilton), suspense, humor y heroísmo.
La película no deja nada a la imaginación de los antiguos y nuevos espectadores, pero eso no significa que deba ser ignorada. Guy Ritchie logra captar la atención del público con su estilo distintivo.
La cámara explora una realidad llena de anhelos y frustraciones íntimas, estableciendo un paralelismo expresionista entre retratos de un perturbador infantilismo y una niña mujer que busca su lugar bajo el sol.
Lo más creativo y arrebatadamente pasional de este esbozo biográfico sobre la tortuosa relación entre Alma Mahler y el pintor Oskar Kokoschka está en su mirada a un arte que no es la pintura, sino el cine.
Ni la Írisz Leiter que recorre impasible una Budapest de 1913 es capaz de cargar con el drama, ni Nemes logra mantenerse fiel, traicionando su propio enfoque ante escenarios grandiosos.
Maneja con grácil gracejo la tipología de ese costumbrismo ‘british belle époque’ rural tan resultón en pantalla, sobresalen unas arrolladoramente cómicas Jessie Buckley y Olivia Colman.
Para los amantes de la grandeza operística, esta obra de Sergio Leone brilla con luz propia. Su narrativa despliega una profunda emotividad y su estilo visual es impresionante, haciendo honor al legado del cine clásico.
Schrader se torna excesivamente trascendente, aunque antes logra que su viaje por el (des)amor y la angustia de un artista sea un melancólico trayecto que refleja el oscurecimiento de un alma.
Impactante. Hawes dirige la película sin apenas salir de los márgenes del producto 'qualité' de la BBC. No hay reproches, pero cada vez que se atreve a innovar, el film lo agradece. En esos momentos, realmente recuerda a 'La lista de Schindler'.
Branagh y su guionista logran presentar la mejor película de esta trilogía hasta ahora. En esta tercera entrega, llena de un ingenioso humor italiano, Poirot se convierte cada vez más en un personaje al estilo Clouseau, lo que añade un toque fresco a su caracterización.
Bordea ese ejemplar de novela histórica en elegante encuadernación, culpa (o virtud, depende de cómo lo miremos) del molde de este tipo de cine británico de impecable factura (...) y más que solventes interpretaciones (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)
La película narra una historia romántica con el estilo característico del cine mudo. Es una obra íntima que se sostiene gracias a las brillantes actuaciones de Marion Cotillard y Brad Pitt.
La película no aborda el enigma que representa el ser humano, sino que se centra en cómo este se ve forzado a codificar sus emociones y su identidad como una forma de protección frente al poder.
Posee un estilo teatral maravilloso, una utilización del suspense donde lo menos es más y un brillante saber moverse en un espacio mínimo que se agradecen en estos días de retruécanos.