Hitchcock, con su apariencia de telefilme de lujo, recuerda a las presentaciones televisivas del corpulento director y a sus cameos en sus películas. Resulta irónicamente suave y sumamente encantador.
Bigelow, en su trabajo más redondo e inspirado en años, va cerrando su visión coral de los acontecimientos hasta llevarnos a la depuración absoluta, al terror claustrofóbico.
O. Philippe y ese cónclave de fans, cineastas, escritores nos muestran, directamente, que estamos presenciando una violación, un apuñalamiento, el nuestro propio. '78/52' se convierte en nuestra asombrosa película snuff.
Está entre las películas más preciosas y optimistas del actor-director. Estamos ante la obra de un cineasta mayor. No queda más que quitarse, nuevamente, el sombrero ante Clint Eastwood.
Es profundamente rosselliniana en cómo se acerca a este humanista, un ejercicio de sensibilidad, ternura y elogio de la familia. Su estilo refleja un clasicismo cinematográfico que alcanza aquí cotas extraordinarias.
Una experiencia agradable, aunque presenta algunos defectos puntuales, como la creencia de que un efecto sonoro puede ser más impactante que un silencio y un plano estático. Recuerda al México de los exploits fantásticos de René Cardona Jr.
Saca a la luz una parte (al menos para quien esto escribe) desconocida y poco tratada en la gran pantalla de Argentina. Lo hace con mimbres de thriller, en varias secuencias con un ritmo arrollador.
Crónica criminal crepuscular tan dura y desencantada como las arrugas del pétreo rostro de Gérard Lanvin. En cada plano reina el furor, la belleza y el arrebato.
Aterrador 'fake footage'. Lo más destacado es cómo el director aprovecha el material fuera de cámara. Sin embargo, la película llega tarde al juego, siendo una más en un mar de films similares.
Banks da un salto mortal tras las cámaras de 'Oso vicioso' para caer de pie y triunfante. Es puro vicio: un cartoon acelerado, un survival con bicho desbocado de asumidas raíces setenteras.
Todo resulta demasiado edulcorado, no es un biopic despreciable. Lo más destacado de este 'Ha nacido una estrella' radica en la conexión entre cada gran tema y el estado vital, anímico y profesional de Houston.
Kormákur evoca la figura de Werner Herzog, maestro del género que explora gestas destinadas al fracaso y la dolorosa supervivencia, aunque en esta ocasión se adentra en un remake acuático de 'Gravity'.