Un plan más que apetecible. Que Mirren y McKellen disfrutaron en su primer filme juntos parece evidente. Saboreen su talento, porque aquí lo de menos es el resultado final.
Historia de superación que sigue al pie de la letra el manual. Su fidelidad es tan estricta que los aciertos que presenta se diluyen en la alarmante falta de sorpresas.
El guión avanza sin grandes sobresaltos, complementado por una sutil trama romántica. Los desnudos no sorprenden en absoluto. En esta representación de Normandía, no hay lugar para censurar ni un solo centímetro de piel, y casi tampoco de la película.
Como tributo femenino a un tipo de personaje que el cine comercial desprecia, la cinta se merece un aplauso sonoro, aunque como espectáculo cinematográfico llegue a producir un tedio sordo.
Esta utopía de ciencia ficción, sin adornos innecesarios, permite al director expresar su socarronería y crítica mordaz. Parece ser uno de esos títulos que, con el tiempo, llegaremos a entender mejor, lo que contribuirá a su apreciación en el futuro.
La película se destaca por su frescura y su habilidad para explorar varios géneros sin comprometerse a ninguno. Las interpretaciones son ajustadas y refuerzan la sensación de que, a pesar de su apariencia sencilla, hay una profundidad y complejidad que no se perciben a primera vista.
Una película de aspecto modesto pero con un inmenso contenido emocional que resulta tan agradable que es complicado para un crítico de cine admitir que te ha tocado el corazón sin arriesgar tu reputación.
Haría falta un argumento más salvaje para despertar entusiasmo. Chaumeil no lo logra. A cambio, alcanza el tono justo para dejar que pasen las cosas, como la vida.
Mariana Chenillo narra la historia con gran fluidez, evitando caer en la tentación de transmitir un mensaje excesivo o explorar profundidades oscuras en su búsqueda de la belleza. La actuación de Andrés Almeida y Daniela Rincón es excepcional.
La película presenta personajes memorables. El guión elige audazmente no permitir que ocurra acción alguna. Oriol Vila se encuentra atrapado en una misión complicada, moviéndose entre diferentes géneros, pero permanece estático y sin compañeros.
Retrata una familia de locos, cuyos miembros son tan diversos como extravagantes. A través de ellos, se asoman destellos de ingenio y buen humor. Todo tiene un aire muy francés.
Tiene el acierto de encontrar tres personajes que despiertan el interés del más despreocupado. Wood tiene madera de buen director y combina con acierto los elementos.
Texto brillante, que recuerda, por temática y naturalidad, a 'Smoking room'. Es un gustazo toparse con un producto de la tierra capaz de conectar con las inquietudes del espectador.
Rebella y Stoll logran crear momentos humorísticos en una narrativa dura, que se asemeja más a una autopsia que a una comedia tradicional. No se trata de entregarse a un exceso con este 'Whisky', sino de disfrutarlo a pequeños sorbos como una rareza excepcional.
Película trepidante. En su sencillez, la trama se mantiene siempre en buen camino. Ofrece una justa dosis de humor y acción. El espectador se embarcará en un tren que tiene espacio para cinco asesinos, pero nunca para el aburrimiento.