Quillévéré dirige con una notable sensibilidad esta historia que explora las segundas oportunidades. Lo más destacado de la película es su capacidad para mantener un equilibrio en la representación dual del dolor.
No teme incorporar características del culebrón contemporáneo, resultando en una experiencia entretenida siempre que el espectador se sumerja en los emocionantes momentos musicales y esté dispuesto a pasar por alto algunas imperfecciones en su presentación.
Para bien y para mal, una locura de película, un documental absolutamente inclasificable, sin parámetros, con ramalazos de genialidad. Su principal defecto es que se hace desmesuradamente larga.
No es relevante comprender todos los matices del argumento, que generalmente es caótico y se basa en un humor desenfadado y poco profundo. A veces puede hacer que se sienta envidia por no disfrutarlo plenamente.
La elegante puesta en escena es un deleite para los sentidos, aunque la película no logra cautivar de manera visceral. Sin embargo, a un nivel más intelectual, su disfrute es bastante accesible.
El gran obstáculo para Carmen Maura y para el espectador es el guión, que se ve acompañado por una dirección poco elaborada y una banda sonora que no logra su objetivo.
Los creadores de esta declaración de amor al azulado planeta no se conforman con el habitual retrato preciosista, se sumergen en la guerra a muerte por la vida. Una obra realmente hermosa.
Comedia familiar sencilla que ofrece observaciones sociales acertadas. La química entre los cuatro protagonistas es efectiva, aunque los retratos de los personajes son un tanto superficiales.
Affleck no trae ideas nuevas, pero ejecuta cada aspecto de manera excepcional. Un conjunto de talentosos actores secundarios que enriquecen la narrativa, añadiendo un aire de clásico a la película.
El guión esconde sorpresas que mantienen al espectador en vilo, llevándolo a sumergirse en una trama casi de intriga que logra dejar una excelente impresión.
Tan imperfecta y burbujeante como el amor. Los actores están bien escogidos y mejor dirigidos, la música es una delicia y, por encima de todo, el tono es el idóneo.
Puede resultar hipnótica o asustar al espectador promedio. No es una propuesta radical, pero sí hermética, algo improvisada y siempre fiel a su propia lógica.
Una obra inteligente y ambiciosa, con una atmósfera cuidadosamente creada y una fotografía destacable. Los personajes, realmente fascinantes, parecen surgir de un experimento controlado.
Moverman revela la realidad al espectador de una manera impactante, pero evitando la crueldad. La película es precisa y poética, y el desempeño de Gere es admirable.
Título pequeño y modesto que destaca por los buenos sentimientos. Sin embargo, la presentación es poco inspirada y el guion carece de giros inesperados.
La acción avanza tan rápido que apenas toca la esencia de la historia que intentan narrar. Este problema también se presenta en el aspecto romántico, donde los personajes carecen de profundidad.
Cine del mejor género. El guión demuestra un trabajo de documentación impresionante. Este niño es excepcional y tiene la capacidad de enfrentarse a cualquier desafío.
El secreto está en la masa. La historia es tan convincente que la pizza siempre resulta exitosa, sin importar los ingredientes. El chef Richet sabe seguir la receta y mantiene la tensión en su narrativa.
Un relato oscuro y por momentos confuso, que funciona gracias al tremendo pulso narrativo y la potencia de sus personajes, además de aderezos como la excelente banda sonora.