Es una historia sin diálogos, de estilo clásico y resultado más que convincente. Más valores, incluido el homenaje a los clásicos, para que los niños de todas las edades salgan del cine un poco mejores.
Una película disfrutable para toda la familia. Tiene momentos divertidos y grandes intérpretes. Podría ser más oscura y menos fría, pero el viejo Dahl, desde su tumba, no pensará que le han clavado otra estaca en el corazón.
Que todo sea tan previsible, defecto mortal en un thriller, puede llegar a ser reconfortante en este caso. Nos da justo lo que promete y muchos necesitan.
Transcurre con fluidez. Cuando la normalidad se apaga y el terror se desata, por las rendijas del miedo se cuela alguna risa, no de liberación, sino de inverosimilitud e incluso de comicidad involuntaria.
«Noé» no solo deslumbra como espectáculo, sino que ofrece una variedad de interpretaciones personales y hasta invenciones para enriquecer una trama que todos conocemos, pero quizás no tan bien como pensábamos.
Coixet logra algo tan difícil como enhebrar un estilo con historias muy diferentes. El amor entre las muchachas es puro, sin cursilerías, y el erotismo de la cinta es valiente y elegante.
El relato es tan profundo y el viaje tan largo que para seguir a Barrie-Depp hay que estar muy desprovisto del lastre que sedimentan los años sobre las alas de la imaginación. Merece la pena, sin embargo. Cuando la cinta alza el vuelo por fin mecida por el arte de narrar y planea majestuosamente sobre un viejo escenario londinense, el deseo de cree
El público debe saber que al salir, probablemente amará un poco más a Juliette y sentirá un profundo desprecio hacia Bruno. El director y guionista realiza un trabajo impecable. Sin embargo, este filme debería reservarse para los verdaderos amantes del drama.
Un puñado de excelentes intérpretes británicos, que declaman con exagerada perfección, enriquecen esta obra de cuidadísima factura. El esfuerzo es plausible pero sus logros son algo más discutibles.
Película visualmente impresionante. La textura es magnífica y la música complementa perfectamente la experiencia. Sin embargo, los problemas surgen cuando el espectador intenta entender lo que está sucediendo. La confusión es considerable.
Funciona a muchos niveles, en un ejercicio de humor y equilibrismo que incomodará a muchos. La película reparte críticas de manera efectiva y destaca por el gran desempeño de todo el reparto.
No hay posibilidad de empatía ni siquiera complicidad. Es un retrato amargo de un artista auténtico. Es probable que Salinger despreciara esta película.
Con la calidad de producción que se le presupone, la película es a la fuerza fascinante, aunque le cruja la estructura dramática (...) Mayor altura alcanza el debate de fondo sobre la actitud del pueblo alemán (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)
Ese dilema plantea una falta de emoción palpable. El conflicto interno de los personajes debería haber recibido más enfoque. Sin embargo, aunque la narrativa no logre profundizar tanto, el drama resulta ser una experiencia que vale la pena.
Emilio Martínez-Lázaro demuestra una clara contención en su dirección, y se muestra generoso incluso con los antagonistas. Sin embargo, no logra enfocar adecuadamente la parte menos ideológica.
Película engañosamente corta. Sus 105 minutos parecen más largos. El riesgo de aburrir al espectador menos paciente está presente en cada plano. Aunque el retrato es académico e impecable, carece de sangre y chispa.
Un antibelicismo primario, inocente, sin sesgo político ni rencor, pero en absoluto exento de inteligencia. Que los actores son magníficos se aprecia de un vistazo.
Una historia de fe, semillas y montañas, adornada por un elenco pintón y una factura notable. El director logra tocar las emociones del público, dejándolos ante la disyuntiva de llorar como forma de terapia o sentirse manipulados.