Combina dos historias apasionantes: el modo en que Franco intentó y a menudo logró extender su afición censora hasta Hollywood; y la azarosa vida del guionista Alvah Bessie.
Hermosísima, sin la pretensión de repetir los pasos sagrados de Louis Malle en 'Au revoir les enfants', pero con la enorme ambición de convertir al espectador en una persona mejor. Una pequeña maravilla.
La historia es simpática y sencilla, aunque no ayuda la fórmula americana, pseudocapriana, ni el tono de falsete, sobre todo porque no estamos ante una comedia decidida o que genere unas ganas irresistibles de reír.
Hay que saber meterse en el tono de esta original película, que alterna detalles deslumbrantes con otros desconcertantes. Tiene el aspecto de una gran obra cinematográfica, pero al observarla de cerca, algunos detalles pueden resultar chocantes.
La película, teñida de humor negro de principio a fin, rebosa frases ingeniosas. La delicia se sustenta en unos personajes bien interpretados y mejor construidos.
Barroso es un hombre de cine, pero su carrera televisiva es sobresaliente. Aquí trata un material especialmente sensible, abordado desde un ángulo casi virgen.
Es demasiado larga y profundamente irregular, con momentos magistrales que no terminan de justificar el despliegue. Spike Lee intenta abarcar demasiado en su intento de hacer una obra definitiva.
Reiner ofrece una perspectiva iluminadora e imparte una lección histórica fascinante. A pesar de su metraje sorprendentemente breve, el espectador se queda con la impresión de haber presenciado una obra correcta pero que carece de pasión.
El relato cuenta con momentos emocionantes y se beneficia de unos actores sobresalientes. Sin embargo, la narración se ve interrumpida con frecuencia por los constantes saltos al pasado, lo que dificulta mantener el hilo conductor.
Gigantesco cine menor y lección de vida del viejo Clint Eastwood. No tiene nada y lo tiene todo. Vayan a ver la película como el niño que visita a su abuelo favorito.
Desde el punto de vista formal, la película no presenta grandes innovaciones y el relato resulta algo burdo. Sin embargo, es una obra bienintencionada y logra, al menos, captar de manera efectiva el rostro y la voz de Cobham-Herve.
Logra el milagro de combinar el crossover y un reparto superlativo. El resultado es excepcional, siempre que al espectador le gusten las películas dinámicas.
El guión presenta una estructura deficiente y el desarrollo de los personajes resulta superficial. Floria Sigismondi no logra demostrar su experiencia como directora de videoclips.