Es entretenida y fluye con ligereza. Se hace corta. Incluso su vertiente deportiva logra cierta emoción y evita caer en la cursilería, sin temor a ser incorrecta cuando es necesario.
Un buen resumen de la serie. La mayor aportación de la cinta, que también puede presumir de situaciones divertidas, es el interminable desfile de cameos.
Un relato verosímil sobre los servicios de inteligencia y sus tentaciones. La dirección tiene un pulso firme, y la puesta en escena resulta efectiva, logrando mantener al espectador alerta. Todos los actores ofrecen interpretaciones brillantes.
Es una buena película, un relato emocionante que no recurre a los golpes bajos y apenas pierde ritmo en ningún momento. La historia tiene garra desde el principio y avanza con fuerza hasta el final.
Cumberbatch ofrece una actuación memorable, aunque presenta algunos problemas menores. Las comparaciones con 'El puente de los espías' son inevitables, ya que la película se compone de dos historias muy distintas.
Es posible que para el público suizo la cinta gane en interés, pero para los no iniciados la historia no es tan impactante o no se nos muestra así. La narración tampoco es capaz de transportar al espectador.
Antoine Raimbault, un director y guionista debutante, promete un gran futuro. La película se experimenta como un suspiro, y parece complicado obtener más de los actores.
La cámara se aproxima a Colvin con pasión y conocimiento, y con una interpretación fantástica de Rosamund Pike, pero una estructura incompleta impide que el espectador salga saciado del todo.
Hay tanto que contar de esta película que es preferible ir a sentirla directamente. Es una historia sencilla presentada con un impresionante despliegue técnico, destacando especialmente su invisibilidad.
La intriga, que tiene su importancia, no habría logrado sostenerse sin una base de verosimilitud. Es un excelente ejemplo de cine de evasión y representa una victoria del versátil cine alemán.
Su manejo del reparto es eficaz y aporta verosimilitud. En la puesta en escena, el cineasta no hace alardes. Quizá resulte excesivo que en una muestra tan pequeña se acumulen tantos traumas.
Debido a su modestia, a la película le cuesta desprenderse de cierto aire de telefilme, y tampoco llega a existir verdadera intriga. Sin embargo, como drama de conversión, resulta eficaz en su clasicismo narrativo.
Un Radcliffe impresionante. El espectador se da cuenta de que nuestro mundo es delicado, con personas malintencionadas amenazando la frágil superficie del bienestar.
Moreno profundiza en su serie de películas religiosas, realizadas con un notable buen gusto. Sin embargo, los diálogos tienden a ser demasiado explicativos y el mensaje se presenta de manera bastante obvia, lo que se convierte en una de las principales críticas a una narración que se siente pedagógica.
La otra misión de Roland Joffé deja la impresión de que su autor avanza con cautela, sopesando lo que desea transmitir con tanto cuidado que la técnica termina por eclipsar el sentimiento.
Este thriller médico al estilo de Robin Cook presenta una narrativa algo efectista, lo que hace que el intenso drama se diluya. La rutina y un simple error de enfoque impiden que el espectador sienta la emoción esperada.