Tan solo por encontrarse inmersa en el universo de los estereotipos, 'La piel que habito' se presenta no como una obra inquietante, sino como una cinta bastante predecible.
En esta película única y compleja, el director indio Chaitanya Tamhane ofrece una profunda meditación sobre el arte, el proceso de aprendizaje y la obsesión que puede surgir de la creación.
Su fortaleza reside en su protagonista, la novata Véro Tshanda Beya. A través de su interpretación, una historia que podría haber sucumbido al pesimismo se transforma en un retrato de un espíritu fuerte y perseverante.
Wheatley regresa a la locura de su obra maestra 'Kill List'. En un océano de cintas sobrias y moralizantes, aprecio aquellas que nos hacen recordar que la vida es un verdadero caos.
Agota hasta la vergüenza el recurso de entrelazar historias de personajes solitarios/infelices/enfermos que encuentran sentido a sus vidas en la mágica noche del título.
Tarantino logra entretener a su audiencia con una presentación visceral. La atmósfera de 'Bastardos sin gloria' transforma la reflexión ética en una experiencia absurda.
No hay sinopsis que haga justicia al guion de Charles Brackett y Billy Wilder. Igualmente impactante es la selección de los actores principales. Sin duda, 'Sunset Boulevard' puede considerarse como la película con el elenco más destacado en la historia del cine.
Esta película de zombis puede interpretarse como una representación de la lucha entre generaciones, donde los jóvenes, a quienes se les tilda de apáticos, se enfrentan a los adultos que les dejaron un mundo sin grandes estímulos.
Más allá de los sonidos y las texturas melancólicas, y de un guión que respeta los símbolos, metáforas y abstracciones del original, (...) es emotiva, y no un simple ejercicio de estilo.
Historias que exploran la imperfección de las madres, sus miedos, resentimientos y culpas, presentadas de manera humorística y con un enfoque particular. Este juego de contrastes transforma lo que podría haber sido una narrativa condescendiente en una propuesta cautivadora.
No hay que ser defensor de animales para apreciar la ironía. La historia de alianza entre especies que narran esas escenas es el mejor argumento a favor de la reflexión propuesta por 'Hagen y yo'.
Sciama critica en esta película una de las más sobresalientes de 2019, la tendencia voyeurista que ha dominado en el cine, y sugiere, en lugar de eso, una visión más colaborativa.