Se ha comparado 'El árbol de la vida' con '2001: Odisea del espacio', de Stanley Kubrick. Ambas hablan de la conciencia humana, reflexionan sobre lo metafísico (...) Pero en Malick la poesía no es solo yuxtaposición de imágenes. Es también la expresión de emociones.
Branagh se aparta de los riesgos en una película reconfortante y placentera, que borra cualquier aspereza y hace el retrato idealizado de una infancia feliz en medio de un momento histórico convulso.
Los adjetivos y halagos son justos: 'Dolor y gloria' es un acto de osadía, se aparta del melodrama y las estridencias que, a lo largo de cuarenta años, le dieron identidad a su cine. Tampoco puede negarse el encanto de un Almodóvar que, a través de un alter ego, se muestra vulnerable y honesto.
La cinta de Peter Farrelly simplifica la realidad y evita incomodar al espectador, tratando un problema tan complejo como el racismo como si fuera una fábula que concluye de manera optimista.
Formulaico, irrelevante y plano, el relato de los últimos meses del pintor Alberto Giacometti es ejemplo de los compromisos que plagan a los festivales.
Como ninguna película anterior, 'Jackie' de Pablo Larraín explora la vida de la viuda de Kennedy más allá de su imagen pública. La representación de Jackie en esta obra es de una mujer fuerte y pragmática, alejada de un ideal romántico. Era el momento adecuado para que se le rindiera este homenaje.
Hay biografías que buscan revelar lados oscuros de un personaje y que son casi obligadas cuando el culto a ese personaje perpetúa un statu quo opresivo. No es el caso de César Chávez (...) dialoga muy claro con el presente de los inmigrantes y esa es su manera de denunciar un statu quo opresivo.
Es emblemática de la tensión, propia de la época en que fue realizada, entre la necesidad de denuncia, la falta de apoyo institucional y la búsqueda de soluciones creativas para eludir la censura. (...) resulta relevante de varias maneras.
Habría que resaltar sus virtudes como cinta de género. Algunos dirán que este enfoque la “reduce”. Por el contrario, es el que permite apreciar el espléndido guion del fallecido Tomás Pérez Turrent y la filosa puesta en escena del director Felipe Cazals.
Muestra al célebre asesino como un personaje casi digno de lástima, en una cinta donde la mayor tragedia parece ser la decepción amorosa, y no el asesinato de decenas de mujeres.
El cinismo queda anulado por el asombro que, una vez más, provoca el talento de Spielberg para echarse a la bolsa a la audiencia. Uno se lo permite por una razón simple: sus argumentos no son ideológicos, sino frases audiovisuales perfectas.
Hay películas valiosas que pasan desapercibidas porque son inclasificables. El trabajo de Rebecca Hall, que construye un personaje conflictuado y conflictivo, es la clave de la incertidumbre que genera la película.
Por un lado, 'Lovelace' critica la explotación sexual de Linda, lo cual es aceptable, pero por otro, elige a una actriz más voluptuosa que la real, ya que eso es lo que vende, y esa lógica no se va a abandonar.