El atractivo no está en un tema ya explotado ni en la intriga por la resolución de un enigma que no hay, sino en la tensión creciente de una febril carrera contra reloj.
El film no avanza demasiado en el arduo asunto de la moral en tiempos de guerra, pero reproduce los hechos sin excesos ni sentimentalismos aun en los tramos finales, cuando cobra más intensidad emocional.
La construcción del guión presenta múltiples fallos y los personajes se quedan en la superficialidad de una fórmula predecible, a pesar de los esfuerzos de Eastwood, Amy Adams y Justin Timberlake.
No contar con el detallismo obsesivo de Visconti no le impide a Martone pintar un convincente cuadro de la Italia del ochocientos. Visualmente cautivante.
En la segunda parte, el relato cobra vida y emoción, dominando todo el tramo final, el cual es abordado por la realizadora con una delicadeza singular.
Es como una carta al amigo que sigue merodeando por todos los rincones de Cinecittà. Una carta entrañable, generosa en ilustraciones con el trazo admirable de Ettore Scola.
'Splice' apenas profundiza en los temas que aborda y su final resulta poco impactante. Sin embargo, la película destaca por su humor y presenta diversas ideas, aunque también tiene sus altibajos. A pesar de esto, se mantiene un buen ritmo narrativo.
Un vistoso diseño de producción y el alto presupuesto invertido en él es todo lo que queda como atractivo del film, ya que no lo hay en la concepción de la historia contada sin mayor vuelo.
El film avanza a una rápida velocidad, dejando que las explicaciones se revelen gradualmente a lo largo de la narrativa, lo que nos invita a disfrutar de una aventura intrigante.