Película infantil, pero recomendable a todo tipo de público. La primera parte es una obra casi muda donde queda de manifiesto la perfección del estilo de Ballard, en ésta su ópera prima.
La crítica al sistema industrial del cine y la narración de las experiencias de los emigrantes hacia una tierra prometida se entrelazan con la admiración hacia la Meca del cine. Esto genera una sensación de incomodidad debido a la falta de pudor sentimental y el exceso de ambiciones. Es un enfoque interesante.
Las conversaciones con los colegas, la vocación lingüística y el romance se alternan con tanta frecuencia con las escenas del campo de batalla francés que pierden su intensidad dramática.
La odisea se sigue con interés porque escenarios y protagonistas dan sensación de autenticidad, pero se echa en falta más descripción del tiempo transcurrido, indispensable para la justa comprensión de la historia.
Todd Haynes vuelve a demostrar su voluntad de originalidad, al tiempo que su gusto por el melodrama con resultados tan ambiciosos como estéticamente brillantes y narrativamente discutibles.
Correcta en el aspecto reconstructivo de época, pero le falta vivacidad y picardía, el humor y simpatía con que el cronista dotaba a sus personajes. El director falleció tras este debut.
Fue el filme por el que Alan Rudolph obtuvo un reconocimiento más amplio, pero decepcionó, y con razón, a devotos de anteriores películas del director. La película es bonita de ver y se nota la complicidad de los actores con el director, pero también es esteticista, superficial y autocomplaciente, muy distinta de las películas profundas, que no sol
La biografía se presenta de acuerdo a las convenciones de Hollywood. Destaca la clara exposición de las maniobras políticas y el estilo casi de falso documental durante los Juegos.
Una serie de episodios narrados con gran precisión, cuidando cada detalle en la reconstrucción de la época y con un enfoque estético admirable, aunque logran transmitir poco de las pasiones que dan vida a la obra original.
Argumento, guionistas, reparto y música ilustres para una ambiciosa película, demasiado quizá, porque la precariedad de la producción hacía imposible culminar el proyecto. Debería haber sido más documental y épica.
Con una narración lineal clásica que abarca décadas, se presenta la carrera de la protagonista y su vida familiar sin caer en la idealización heroica ni en el discurso doctrinal.