Espinosa ofrece un atractivo espectáculo de acción, pero es la evolución de los personajes, junto con un suspense que a momentos roza lo hitchcockiano, lo que realmente destaca en las tres épocas que explora. El reparto, por su parte, es excepcional.
Puro folletín. Mostrar que en el Franquismo se extendió la delación es el propósito malogrado de un culebrón tremendista e inverosímil cuya protagonista resulta absolutamente incomprensible.
Peter O'Toole está más divertido que nunca. La actuación del elenco es sobresaliente y la trama se desarrolla de manera ingeniosa y entretenida. Sin duda, una obra que mantiene al espectador cautivado con su humor y encanto.
Adaptación de Agatha Christie que, como otras veces, pone más interés en el cuadro costumbrista y en la galería de personajes (un reparto de lujo), que en el acertijo de turno.
Con la coartada de denunciar piedad hipócrita, pretende a toda costa conmover al público. (...) La narración es confusa (...) y los despistes oníricos son inaceptables asaltos a la credulidad del espectador.
Se revela inspirada en los telefilmes americanos de superación personal, tanto por la pobreza de la producción como por la chapucería de la realización y, lo peor de todo, la práctica renuncia al humor y la apuesta por el sentimentalismo lacrimógeno.
La vida cotidiana en la RFA se presenta con un realismo carente de ideología, lo que permite una crítica profunda y amarga. Las historias de amor de la protagonista resultan ser un lastre que no suman a la trama.
Una película de suspense que tiene en la veracidad su principal cualidad. El reto consiste en mantener la atención del espectador a través de flashbacks intermitentes sobre el encuentro de los protagonistas.
Sin necesidad de profundizar en la situación política, se relata la odisea del taxista en medio de persecuciones y escaramuzas urbanas, todo recreado con gran verosimilitud.
El director aporta poco al género de biografías musicales, pero va más allá en el retrato de personajes individualmente. La sensación de autenticidad está reforzada por un reparto perfecto.
Un retrato de un médico y una sociedad planteado con un estilo rigurosamente histórico. En cuanto al drama, tiene poca capacidad de emocionar en parte por un actor empeñado en parecer mefistofélico.
Reduce los males sociales a un folletín sentimental cutre. La narración en 'flashbacks' es ininteligible e interminable. La estética chirriante coincide con las malas interpretaciones.
Un vaivén interplanetario y unos efectos especiales deslumbrantes pero repetitivos, donde rayos propulsan a los combatientes, son elementos esperados de una superproducción de Marvel.
Se reconoce la influencia de Ozu, de quien es un estudioso, por su estilo contemplativo y su narración basada en discretas conversaciones entre personajes familiares, en la que destaca Haley Lu Richardson.