Mantiene el interés gracias a los recursos narrativos del thriller americano, pero la incertidumbre y el interés por el destino de los personajes se desvanecen en una narración extensa y repetitiva.
Durante los primeros 60 minutos, la película se centra únicamente en un retrato turístico y en la presentación de personajes poco interesantes. No hay ningún misterio que atrape al espectador, y los intentos de generar sorpresas carecen de impacto.
El espectador no comprende el funcionamiento del criminal, lo que resta credibilidad a la trama. Lo más criticable es la hipocresía de caer en el mismo vicio que se denuncia al recrear y representar asesinatos especialmente dolorosos.
Suspense efectivo. Lo más destacable es que el psicópata homicida presenta un enfoque menos sádico de lo común en este tipo de películas. Sin embargo, sufre de una deficiente creatividad en los giros de trama, una producción mediocre y un elenco que parece sacado de un telefilme.
Entretenida aventura infantil. Lo mejor: los momentos cómicos y la expresividad del pequeño Jonah Bobo. Lo peor: el habitual enfoque de las películas americanas en el discurso de alabanza hacia la familia.
El espectáculo, tanto de acción como de dirección artística, es brillante y el guion está lleno de incidentes para que la larga duración no pese y para que Johnny Depp se recree en su faceta de comediante.
Tiene mérito que casi todo esté rodado bajo el agua, aunque resulte un poco inverosímil. Además, el encadenamiento de episodios fatales resulta previsible.
Prácticamente todos los papeles y las situaciones están concebidos para el lucimiento de Paco León y de Carmen Machi. La comicidad es voluntariamente modesta, bajo la observación llena de simpatía de Colomo.
Tenemos la certeza de estar viendo a auténticos pandilleros. Sin embargo, no se ofrece una explicación clara ni se profundiza en el aprendizaje. La historia carece de un análisis adecuado, aunque presenta cierta estructura dramática.
Con una estética de cine publicitario, se presenta un espectáculo de despilfarro que no logra ocultar los defectos de una narración excesivamente larga y redundante.
Se dirá que hay tópicos en estos tres relatos, pero lo son porque reflejan la realidad. Todo parece verídico. Es una reconstrucción precisa de un episodio histórico.
Remontarse a ese pasado sirve como pretexto para imágenes preciosistas tanto de exteriores como de interiores, además de ofrecer una divulgación antropológica de las costumbres en el ámbito familiar.