La adaptación fílmica de la obra busca no comprometerse con el espectador, pero carece de audacia y generosidad. En su lugar, presenta una obediente interpretación al lenguaje del cine que, sin embargo, logra ofrecer algunos momentos destacados.
La película fluye de manera efectiva, presentando en 'It' una narrativa que se mueve entre la adolescencia, reminiscentemente al estilo de 'Cuenta conmigo', y el horror en su máxima expresión. Muschietti entiende perfectamente esta dualidad y, ante las expectativas del público, es algo que se valora.
La falta de solemnidad para abordar un episodio sobre la reina Victoria es lo que hace destacar a 'Victoria y Abdul', bajo la dirección del talentoso Stephen Frears.
Una obra que ofrece una prometedora bocanada de aire fresco, especialmente considerando que es su ópera prima. En esencia, se trata de una creación que redime sin caer en el chantaje emocional, dejando un agradable sabor de boca.
La reflexión del largometraje, las 'Distancias cortas' que alude el título, está implícito en lo que vemos. Y este no remarcar lo que está en pantalla le da el lustre de la sencillez al relato.
Por principio, parecía que Caro era el indicado para llevar esta historia a la pantalla, pero ya perfilado un estilo, una narrativa, un tono, una manera de contar, pudo más la costumbre que el amor. Una pena, porque talento había.
Documental que navega con indudable química hacia el público, se disfruta por su filosofía visual y análisis de la pulsión creativa, a pesar de que sucumbe a la tentación de lo artificial por momentos.
Lo interesante del filme es que, a pesar de la trayectoria heroica del personaje, este no es virtuoso y está lleno de dudas y errores. Es una biografía que se enmarca dentro de lo convencional, lo que la convierte en una obra disfrutable para el espectador.
El filme se presenta como una opción narrativamente más fascinante que muchas de las propuestas cinematográficas actuales orientadas al entretenimiento. Sin embargo, incorpora ciertas complacencias propias de Hollywood y una edición que podría haberse beneficiado de unos minutos menos.
Un duelo de actuaciones entre Viola Davis y el recién desaparecido Chadwick Boseman. Los dos imprimen un sello de dignidad y tensión a sus personajes y sacan provecho de sus diálogos, siempre agudos y de doble filo.
Es una invitación a ver algo lúdico, inteligente y sobre todo reflexivo en torno a una parte –pequeña, específica- del trabajo del director de 'Los olvidados'.