Es un trabajo medio del director, como ya es su costumbre, y que en los noventa, hubiera sido tal vez una obra destacada. No siempre lo que fue un blockbuster en el pasado funciona en la actualidad.
Es una historia que presenta una clara metáfora social y política, al mismo tiempo que se desarrolla como un relato de crecimiento personal místico e inquietante. La película evita ser excesivamente efectista, lo que se agradece, y se mantiene a través de silencios, creando ambientes que perturban y generan inquietud.
El retrato crudo de la Norteamérica blanca con su proclividad a la violencia, escenarios sin concesiones, su timing y respeto al género no tiene desperdicio.
Un Spaghetti western pulcro y sin tacha es lo que se presenta en este remake. Es una oportunidad para que los millennials comprendan que su gurú Tarantino no fue el pionero en este género.
Puede ser vista con las estrechas miras de la coyuntural, pero es hacerle poco favor a una comedia, trágica pero comedia, que pone su mirada en quien la ve: el público insatisfecho de diversión y vacío.
Si te atrae la historia, vale la pena verla. Si disfrutas de los clásicos, la disfrutarás aún más. Incluso si no estás familiarizado con el material, hay momentos de intriga y acción que son realmente destacables.
Seguro no pasará a la historia, es demasiado mediana en el mejor de los casos, pero es un ejemplo de cómo la industria empieza a condicionar a las nuevas generaciones dentro de sus propios mitos cinematográficos.
Mediocre. Retoma la idea original japonesa pero lo hace como un mal episodio de televisión policíaco. Este remake del reboot de la adaptación resulta ser ocioso.
Da un poco la impresión que 'Skinamarink' es de esas películas que se convierten en referentes de estudiantes de cine y ojalá así sea porque tiene habilidad, pericia y maña.
La esencia de la película se encuentra en su sutileza y en la habilidad para equilibrar la carga emocional del relato estadounidense. 'Soul', sin caer en la sobreinterpretación, es un filme recomendable.
Es de nueva cuenta el triunfo de la cultura cinematográfica en su gag, sobre todo externo y con todo y que no es para cualquier conciencia, resulta imperdible.
Una road movie de la redención y la dignidad, relata con una poesía visual conmovedora, que cimbra la piel y que le entrega a la mirada la belleza discreta y a la vez deslumbrante de lo cotidiano, una historia de fuerza redención y un agridulce amor a la vida.
Una historia de sensaciones y sentimientos que desbordan con sensualidad y elegancia los sentidos del espectador, tomándose su tiempo pero provocando en todo momento una experiencia visual única a través de sus colores, texturas y sutilezas.
Sin las complacencias del avasallador cine industrial, apela al buen gusto del público, que puede disfrutar no de una hamburguesa, sino de la sencillez de una buena crepa, sin grandes pretensiones pero sabrosa, sabrosa.