La película logra mantener el interés, aunque no se adentra en un comentario incisivo acerca de los engaños de la iglesia católica o su relación con la política. Además, no se arriesga a convertirse en una obra profundamente religiosa.
Los escenarios deslucidos se presentan de manera antiestética y neoneorrealista, un estilo característico del director, quien logra construir una tensión meticulosa, llena de contradicciones barrocas.
La película logra condensar una historia compleja sin relegar a un resumen simplista. Además, permite que el espectador esté mentalmente involucrado al desentrañar la rica trama y las asociaciones presentes en su montaje visual y sonoro.
El estilo de la película se aleja del noir, pero su escenario presenta una dureza y desolación moral que supera la de cualquier filme noir ambientado en San Francisco.
La película presenta una considerable cantidad de violencia, pero esta carece de impacto, ya que el director realiza una imitación fallida de lo peor del cine de acción estadounidense.
La película se presenta como si fuera un metraje encontrado, pero este enfoque se utiliza de manera inconsistente, convirtiéndose en un simple pretexto para un rodaje improvisado. Como resultado, varias situaciones y la trama quedan sin resolver.
Es sencillo criticar esta película. Las actuaciones y los diálogos, con un estilo anticuado, crean una barrera que impide cualquier conexión emocional.
La narrativa es coherente y ofrece un excelente respaldo para la extraordinaria habilidad dramática del increíble director Eastwood. Su estética resulta maravillosamente retro.
Es una película poco común, que cautiva sin esfuerzo, pero también inquieta, procesa elementos acuciantes de la realidad presente en la región y deja mucho para discutir.
El film destaca por su originalidad en múltiples aspectos, especialmente en la representación del monstruo. Al igual que en otras grandes obras del género de terror, se puede apreciar una profunda capacidad para las metáforas.
El guion es bastante simple y básico. Bruce Willis, que alguna vez fue comparado con Humphrey Bogart, se siente limitado en su papel. Es inusual ver a un actor tan talentoso con un personaje tan poco desarrollado, y su actuación, aunque digna, refleja la falta de profundidad del rol.
La película destaca por la evolución del vínculo emocional entre Kidd y la niña, gracias a la magistral actuación de Tom Hanks. La forma en que se desarrolla la confianza y la dependencia entre ellos se presenta de manera gradual y creíble.
Es impresionante cómo la película, a pesar de su estructura episódica, está repleta de conexiones y diversas interpretaciones. Su aparente simplicidad se convierte en la clave para acceder a una obra verdaderamente compleja.
Como todo buen viaje, aporta pequeñas porciones de un montón de cosas: música, conocimientos, experiencias, anécdotas, un panorama del lugar, algún vínculo humano.