El tercer largometraje de Philippe Lesage destaca su talento para transformar un drama doméstico en una película de terror, consolidándolo como un cineasta de notable creatividad y valentía.
Tierna y extrema. Una exploración del mundo de la cultura de los juegos de rol online, que evoca tanto sus peligros como las posibilidades de autorrealización.
Un trabajo extrañamente anticuado de Netflix que mezcla con liberalidad los valores cristianos con la indulgencia demográfica de Disney, con resultados alegres, pero sin alma.
Lo que empieza siendo otro escabroso true-crime de Netflix se transforma en un testimonio mucho más conmovedor sobre el impacto que los abusos sexuales han tenido en toda una generación.
La melancólica y bien presentada historia de Tanne promete ofrecer una perspectiva madura e impresionista sobre los ritos de iniciación de los adolescentes. Sin embargo, a pesar de su aspecto sobrio, no llega a transmitir una historia convincente.
Cualquier tipo de controversia que pueda suscitar no podrá esconder la falsedad de este producto de explotación, que trata constantemente de exprimir al máximo los peores miedos de millones de personas para lograr una tensión vacua.
Representa un desalentador callejón sin salida creativo para un director con mucho talento. No hay vida real en esta provocación sobrecargada e insignificante.
'A Ciambra' es un paso al costado para el director italoamericano, ya que refuerza su habilidad formal y observacional, aunque presenta un tropiezo en su narrativa.
Otra epopeya embriagadora y sensorialmente atractiva, pero carece del peso narrativo y emocional de sus mejores obras. Lo más sorprendente de 'Mektoub' es el enfoque conservador que adopta respecto a la sexualidad.