'A Ciambra' es un paso al costado para el director italoamericano, ya que refuerza su habilidad formal y observacional, aunque presenta un tropiezo en su narrativa.
Otra epopeya embriagadora y sensorialmente atractiva, pero carece del peso narrativo y emocional de sus mejores obras. Lo más sorprendente de 'Mektoub' es el enfoque conservador que adopta respecto a la sexualidad.
Una historia de iniciación conmovedora, transmitida de forma clásica. Amanda Kernell combina de manera efectiva los miedos adolescentes que resuenan entre fronteras y generaciones, en un contexto cultural que resulta tanto extraño como fascinante.
Rica en atmósfera pero demasiado extensa. La narración lenta y repetitiva de 'Heartstone' no logra justificar su enfoque en un personaje, en detrimento de la angustia más dinámica de su amigo.
Descaradamente desigual y excesivamente larga, esta comedia sobre amor fraternal y aceptación a los extranjeros, sin embargo, cuenta con una base animada que gustará a los espectadores.
Una evocación excéntrica, auténtica y absolutamente deliciosa. Retratar la inocencia sin condescendencia requiere un delicado equilibrio que Moodysson mantiene una escena tras otra.
Miley Cyrus añade una involuntaria nota de patetismo: su intento de emular los sentimientos de una adolescente normal evoca la imagen de los primeros pasos vacilantes de Pinocho cuando finalmente deja atrás sus piernas de madera.
Combina con éxito la habitual intensidad de los melodramas italianos con el riguroso y más apaciguado lenguaje del nuevo cine que se está produciendo en Europa del Este.
Garrone presenta un enfoque renovado que ha resultado en su cine más consistente y satisfactorio desde que obtuvo reconocimiento internacional con 'Gomorra' hace 15 años.
Sorprende por su inmediatez, sobre todo en las conmovedoras y espontáneas escenas de los hijos pequeños de Wine lidiando con sus ausencias y desapariciones. Es un retrato infalible y empático.
Sus escenas más vibrantes sumergen a la audiencia en el juego del gato y el ratón del mundo de la caza. Es una película bien editada que logra limitar la narración de manera efectiva.
A los 120 minutos, el director parece disfrutar de nuestra inconformidad durante un tiempo excesivo. Sin embargo, resulta reconfortante estar del lado de la pantalla.