Otra epopeya embriagadora y sensorialmente atractiva, pero carece del peso narrativo y emocional de sus mejores obras. Lo más sorprendente de 'Mektoub' es el enfoque conservador que adopta respecto a la sexualidad.
Una historia de iniciación conmovedora, transmitida de forma clásica. Amanda Kernell combina de manera efectiva los miedos adolescentes que resuenan entre fronteras y generaciones, en un contexto cultural que resulta tanto extraño como fascinante.
Rica en atmósfera pero demasiado extensa. La narración lenta y repetitiva de 'Heartstone' no logra justificar su enfoque en un personaje, en detrimento de la angustia más dinámica de su amigo.
Una evocación excéntrica, auténtica y absolutamente deliciosa. Retratar la inocencia sin condescendencia requiere un delicado equilibrio que Moodysson mantiene una escena tras otra.
Miley Cyrus añade una involuntaria nota de patetismo: su intento de emular los sentimientos de una adolescente normal evoca la imagen de los primeros pasos vacilantes de Pinocho cuando finalmente deja atrás sus piernas de madera.
Garrone presenta un enfoque renovado que ha resultado en su cine más consistente y satisfactorio desde que obtuvo reconocimiento internacional con 'Gomorra' hace 15 años.
Sorprende por su inmediatez, sobre todo en las conmovedoras y espontáneas escenas de los hijos pequeños de Wine lidiando con sus ausencias y desapariciones. Es un retrato infalible y empático.
Sus escenas más vibrantes sumergen a la audiencia en el juego del gato y el ratón del mundo de la caza. Es una película bien editada que logra limitar la narración de manera efectiva.
A los 120 minutos, el director parece disfrutar de nuestra inconformidad durante un tiempo excesivo. Sin embargo, resulta reconfortante estar del lado de la pantalla.
Hong y Huppert nos adentran en la extraña y magnética historia de esta mujer sin historia ni futuro evidente, apelando a nuestros instintos más inquisitivos para observar a la gente y fabricar historias.
No es lo suficientemente profunda a nivel psicológico como estudio de la toxicidad masculina, ni tampoco particularmente informativa sobre la vida corrupta de su protagonista. Una película tan penosa como agotadora.
Colin Firth y Stanley Tucci, de manera amable, hacen añicos tu corazón. Un Firth y un Tucci excelentes le dan matices y contrapeso a este film pequeño pero hermoso.