Viéndola, sientes que estás atrapado en una alucinación. Se percibe claramente el compromiso de Scorsese con su mensaje y la pasión que siente por su arte en cada una de las escenas. Sin embargo, es innegable que se trata de un trabajo fallido.
Es tan exagerada en su ternura e inocencia, que requiere un salto de imaginación por parte del espectador para entrar en su frecuencia de onda. Pocas películas, sin embargo, lo compensan como ésta.
Con otra estrella, el mensaje de la película podría haber sido insufriblemente repelente. Pero el encanto irónico de Bill Murray es nuestro seguro contra el optimismo deshonesto.
Eastwood pone en práctica sus típicos números de macho norteamericano y realiza el mismo repertorio de gestos que ya hemos visto mil veces, pero precisamente por eso ya no hacen gracia.
La película se caracteriza por su constante acción, repleta de explosiones y tiroteos, pero carece de creatividad. Se pueden encontrar tantas escenas que fallan en dirección como aquellas que realmente destacan.
Como la primera película, es un gran revoltijo tonto y torpe. Pero sus tonterías tienen personalidad e inventiva, mucho más que en la primera película.
Tiene la energía y la exuberancia de una comedia romántica clásica. El espíritu jovial de la película es contagioso 'Big' tiene una ternura cálida que es reconfortante.
Lo que Smith no logra es dirigir. En ocasiones, su control es tan débil que la película parece estar al borde del colapso. A pesar de esto, posee un espíritu inesperadamente dulce y genera muchas risas.