Pocas veces he visto tanta bobería y tantos lugares comunes juntos -y además tan largos- como en esta historia de papá buena onda y supuestamente divertido e hija deshumanizada, fría, calculadora y canalla.
Sin duda, la cinta aborda una dimensión política que el realizador ha explorado consistentemente. Sin embargo, su cinismo es tan profundo que no se la toma demasiado en serio.
Su deshonestidad básica radica en hacer de los personajes pobres y tristes cucarachas al servicio de un espectáculo que se pretende divertido, audaz, puntudo y demoledor. Pero la verdad es que es aburrido, ramplón, reiterativo y cretino.
'The square' se encuentra ligeramente por encima de los estrenos convencionales. Es sorprendente que haya obtenido el premio en Cannes. Sin embargo, mi opinión es que no lo merece. La nueva obra de Ruben Östlund genera más revuelo que sustancia.
No es una producción centrada en el individuo, sino en la colectividad. Son pocas las películas a lo largo de la historia que logran resaltar tan intensamente el sentimiento de interdependencia, rindiendo homenaje al espíritu comunitario y a la conexión entre generaciones.
Lo que menos me convenció de 'La La Land' fue su puesta en escena. La película parece confiar poco en los planos generales y en el esplendor continuo del baile. La cámara apenas se mueve para capturar la danza, lo que resulta en un uso excesivo del montaje.
La dirección de Denis Villeneuve infunde a la obra un aire de grandeza, autoconciencia y un profundo sentido de trascendencia que realza la inspiración original.
Esto es cine. Es algo que no suele verse, ya que carece de esta economía de expresión y de su impacto moral. Su fuerza narrativa y emocional es demoledora, y no se encuentra ni en las grandes producciones ni en los filmes centrados solo en los efectos especiales.
Quizás lo que más molesta de La llegada no son tanto sus aspavientos de película seria como sus aspiraciones de trascendencia en definitiva muy ramplona.
Su teorema sobre la egolatría, la envidia y la usurpación es más relevante que nunca. La obra revela un profundo entendimiento de los códigos del mundo femenino, sin hacer concesiones, puesto que esto es una característica intrínseca de la condición humana.
Como película, resulta muy simple y poco profunda. Es interesante observar un documental que no presenta ninguna evidencia o testimonio que ponga en duda o matice la propuesta central de la obra.
Scorsese se adentra en estas interrogantes a través de su obra poderosa y impresionante. 'Silencio' podría ofrecer algunas respuestas, pero también plantea, como suele ser habitual en su estilo, nuevas y profundas incógnitas.
Seguramente Lucky no tendría la misma profundidad si Stanton estuviera vivo. Es por ello que resulta tan convincente no solo el personaje, sino también el actor. Es curioso lo que sucede en el cine: aunque ya no esté, su legado perdura.