Sustitos. Lo que salva la película es la historia de disfuncionalidad familiar y comunal que escribió Del Toro, la cual resulta más aterradora que cualquiera de sus monstruos digitales.
El autor de Doc of the Dead deconstruye la famosa escena de la ducha de 'Psycho', la más citada e influyente de la historia del cine, y cuenta para ello con la colaboración de fans de primera línea como Peter Bogdanovich, Guillermo del Toro y Bret Easton Ellis.
Del Toro recorta y pega sin miedo a ser acusado de falta de originalidad, y, como se evidenciará, esta es precisamente la característica que aporta singularidad a sus películas.
El director de 'El artista' no le teme a Monsieur God Art y lo muestra pasar de la felicidad mientras filmaba 'La chinoise' al aislamiento progresivo, tanto artístico como personal. Y lo hace de un modo entretenido, glamoroso y no demasiado riguroso.
El sorprendente debut en Hollywood del director de 'Neruda' tiene como virtud la ambigüedad con que retrata a la viuda del presidente Kennedy en los días posteriores a su asesinato.
Detalles de época, sumados a Partenones y mares Egeos, dan un inadecuado aire de colorida tarjeta postal a lo que debería ser una intriga oscura y tensa, pegajosa como la sangre.
El problema de 'The Iceman' es que su eje narrativo es el mismo de 'Buenos muchachos', trocando la exuberancia de Scorsese por el rutinario oficio de este Vromen.
El director detrás de 'Kick-Ass' logra retomar la historia de los mutantes, regresando a su origen: el campo de concentración nazi donde Magneto y Xavier descubren sus habilidades. Kevin Bacon brilla en su papel como villano.
Tiene todo lo que el dinero puede comprar, empezando por su elenco. Pero 'La Casa Gucci' parece más el proyecto fallido de una serie que no fue que la película que pretende ser.
El mundo del nuevo film del director de 'El eslabón podrido' es perverso, extraño, molesto. Pero esta vez el realizador lo aborda desde una suerte de farsa gélida, lo cual acentúa la sensación de extrañamiento.
Autoconsciente, apelando a tiempos narrativos relajados y con fotografía y música acordes, el legendario actor y director vuelve a brillar en pantalla.
Esto no es un simple rockumentary. Las presentaciones a lo largo del país están matizadas por la esencia del detrás de escena. Noches en bares, diálogos espontáneos y momentos inesperados, todo esto reafirma que se trata de un viaje familiar.
Deja la cabeza llena de preguntas sobre qué clase de película se está viendo. No hay objetivo más ambicioso que ése, en medio del uniformizado cine contemporáneo.
Sí podría pedirse que 'Araña' se asemejara menos a un mecanismo de relojería, que --más allá de que alguna de sus manecillas se presente algo chueca-- más o menos funciona. Pero sólo en sus propios términos.
El problema fundamental de 'Las reinas del crimen' radica en su tono: si se hubiera mantenido la hipérbole característica del cómic, todo habría sido más aceptable, ya que el exceso estético, por su propia naturaleza, no busca la verosimilitud.
La derivación final al emocionalismo y el triunfalismo in extremis es, a su turno, inevitable en una historia como ésta. Nada de ello mella los méritos de una historia que debía ser contada y que difícilmente pudo haber sido contada mejor.