Es, otra vez, una idea metida a presión, dicha y no vivida. Mientras tanto, y como había hecho ya en 'Contra viento y marea' y 'Dogville', Von Trier observa desde el cielo, como si se tratara del ojo de Dios. O lo que sea que esté ahí arriba.
Un tiroteo en el que todos se enfrentan, donde las palabras son tan letales como las balas de pistolas, revólveres y fusiles. Se permite que los enfrentamientos se extiendan por más de una hora. Esta película definitivamente se aleja de lo que se espera de un "drama de época".
Profesionalismo es la palabra ideal para describir 'Conexión Marsella': un relato que sólo se estanca en algunos pasajes intermedios, cierta tensión de baja intensidad, aunque sostenida en el tiempo, el goce de un diseño de producción atento a los detalles.
Inspirada en un hecho real, la nueva película de David O. Russell prefiere seguir el camino contrario, el de la construcción de una ficción, con una magnífica reconstrucción de los años ’70.
Ashton Kutcher, que está excepcional, retrata a Mr. Jobs no como un extraño, sino como una amalgama de genio individualista, un Mesías poco tolerante, un maquinador visceral, un motivador por naturaleza y un Moisés vestido con jeans y zapatillas.
El retrato de Margaret Thatcher que presenta Streep ante las puertas del Oscar aborda a Lady T con la asumida intención de hacer a un lado la política. Pero esa decisión termina teniendo consecuencias... políticas.
Aunque utiliza el recurso introducido por 'The Blair Witch Project' y desde entonces varias veces repetido, el film consigue asustar con poco y se sostiene en la clásica y muy dosificada progresión que lleva de la normalidad a lo desconocido.
Furioso y extenuante, el nuevo film del director de 'Crimen ferpecto' alegoriza sobre España toda, atravesando su historia y poniendo en escena buena parte de su iconografía.
La sombra de lo ya visto pesa sobre 'Cómplices del silencio'. Es posible que para el público extranjero esta historia represente una novedad, pero para el espectador argentino, no ofrece nada que no hayamos visto antes.
El director de 'Donnie Darko' construye un relato en el que abundan las subtramas, a cual más inquietante: para ello cuenta con el invalorable aporte de Frank Langella y Cameron Diaz.
La intriga de 'Un crimen argentino' es poco sólida. El villano carece de desarrollo y los hilos narrativos son igualmente insípidos. La trama no presenta giros ni sorpresas relevantes. Los personajes están construidos con una única característica que, para colmo, no resulta profunda.
Hay en 'Llámame por tu nombre' algo así como una sensorialidad de la narración, dada por el tempo cinematográfico, los juegos de luces y sombras, la duración de cada plano, el trabajo sobre los colores vivos.
Si el conjunto no luce original, la voz de Penélope Cruz, narrando en off extractos del libro, lo vuelca más hacia el lado de un documental de National Geographic que a cualquier exuberancia gangsteril.
El nuevo film del director de 'Carancho' carece de la intensidad que el caso narrado sugiere. Guillermo Francella compone a Arquímedes Puccio como un monstruo gélido y perturbador, en tanto el resto del elenco oscila entre la tibieza y la opacidad.