Una primera virtud de 'Los vagos' son las actuaciones, sin una sola disonancia, y con un tono y un registro absolutamente homogéneos. La narración es fluida, precisa y concisa, con audaces saltos espaciales y temporales.
En términos generales, la película de Caulier no logra establecer la tensión ni desarrollar bien a los personajes, dos elementos que suelen estar interrelacionados.
¿Psicologismo fantasioso, freudismo espacial? Esas son las cartas que juega el realizador con una fluida puesta en escena, ajustadas actuaciones y una contención general que parece deberle más al cine de Martín Rejtman que a '2001, odisea del espacio'.
Compleja, rica y exuberante, la película dirigida por Mike Mills propone el retrato de un peculiar grupo de familia donde cada uno tiene algo valioso que decir.
El primer opus en solitario de Nele Wohlatz, tan sencillo como transparente, aborda la historia cotidiana de Xiaobin, una joven china recién llegada a la Argentina. Pero el aspecto ingenuo del film, incluido su melodrama, se asienta en una estructura sofisticada.
Lo que más importa, la transparencia de la puesta, con planos secuencia discretos y sin ostentación, actuaciones similares y predominancia de planos americanos que permiten observar a los personajes y sus acciones desde una cierta distancia, tanto física como emocional.
A la deriva de los personajes le corresponde una deriva del relato, hecho de elipsis narrativas entre escenas. La modalidad es de observación, pero lejos de ser pasiva ésta adquiere una intensidad infrecuente.
La de Kechiche es una de esas obras que, de tan grandes, arrollan sus propias debilidades gracias al torrente narrativo, emocional y subtextual que desencadenan.
Peca de una modosidad que es un poco la del protagonista. Al eliminar todas las marcas personales, reitera todos los tics y clichés de los relatos de iniciación.
Aunque se trate de una película dirigida al público joven que narra la preparación, la celebración y el colapso de una fiesta estudiantil, el filme logra combinar de manera sorprendente el consumo pop con una profunda reflexión metafísica.
Sencilla en su presentación, la película de Ana Guevara y Leticia Jorge Romero no muestra mucho, pero invita a explorar cada detalle. La observación astuta se convierte en un ejercicio simple en lugar de una mera jactancia.
Con un par de chicas Disney, el director de 'Gummo' realizó una de las películas más audaces y perspicaces que se han visto en mucho tiempo. Esto generará un gran desconcierto.
Felicidad y decepción: tras demostrar, a lo largo de gran parte de la película, que ese modelo no tiene fecha de caducidad, el final de 'Super 8' resulta ser un desconcierto, ya que un globo mal atado se desinfla de repente.
Si 'Melody' estableció una clásica oposición entre el romanticismo juvenil y la represión del mundo adulto de una manera tan ingenua como duradera, el nuevo trabajo del director de 'Chicos ricos' sigue esa línea pero con una notable perspectiva provincial.
Aunque siga los tradicionales elementos de la comedia de iniciación, el filme con Alejandro Tocar sorprende en su desarrollo. En él, el deseo sexual actúa como el motor de la vida de un joven judío.
La película comienza en un tono sobrio y contenido, y termina entre lágrimas y gritos, como si cortándola por la mitad se obtuvieran dos films contrapuestos.
Este edificio narrativo, deliberadamente reducido a sus cimientos, corre peligro de tambalear por obra de una resolución que es como un ladrillo mal colocado, por obra de dos o tres torpezas fácticas, que tienen lugar en los momentos culminantes.