Una comedia triste y compleja, con sutilezas e inteligente en sus elecciones. Una joyita que llega a la cartelera en medio de prepotentes tanques millonarios sin alma.
'Blue Valentine: una historia de amor' es una buena película que se destaca por su honestidad, entre los films adocenados que cada semana fatigan la cartelera de estrenos.
Una puesta errática, con algunos aciertos pero que en general vaga sin decidirse por la comedia, el drama o lo fantástico un Adam Sandler que hace lo suyo a reglamentO.
Combina una historia con mucho de su propia experiencia para reflexionar sobre la soledad, el miedo al futuro y las sobre la soledad, con una mirada amorosa sobre sus criaturas que la alejan del golpe bajo a pesar de los temas que toca el film.
Más allá de que la otoñal ópera prima no depara ninguna sorpresa en cuanto a la realización, Hoffman en ningún momento pretende otra cosa que plasmar sus preocupaciones sobre la muerte y su legado artístico. Y lo logra.
El esfuerzo por eludir los inevitables estereotipos de la mirada ajena resulta a medias en un film noble que rebosa de buenas intenciones, pero que no logra su cometido.
El principal problema de la película es su velado conservadurismo al encuadrarse dentro del tipo de relatos que bien podrían considerarse "justicieros", esto es, aquellos que luego de mostrar las miserias del personaje.
Una comedia chata que pretende más de lo que puede dar. Un ejercicio de apropiación tramposo que ni Tchaikovski ni cualquier otro compositor, por genial que sea, pueden redimir.
Por momentos extremadamente tonta, en otros efectiva en la sucesión de gags moderadamente incorrectos, la película no logra superar a la desopilante 'Borat', se ubica varios escalones debajo de la revulsiva 'Brüno', y de esta manera se convierte en un producto a medio camino.
Todo lo que se había desarrollado con cuidado a lo largo de la película se desmorona, como si el director hubiera dejado de confiar en que el público pudiera resolver los enigmas que envuelven la historia.
La película carece de calidad incluso en su presentación. El elenco parece asustado constantemente y los recursos visuales son pobres, acompañados de una banda sonora excesivamente estridente.
Michael Haneke, con su característico nivel de detalle, nos ofrece una perspectiva íntima sobre un matrimonio de ancianos en sus últimos años. A diferencia de sus trabajos previos, esta historia explora el amor y la conexión entre dos personas después de décadas juntos.