Brilla, sin ninguna duda, Austin Butler, con un gran concierto de brillo y decadencia fastuosa. Luhrmann y Elvis son una pareja perfecta en esta producción.
Secundarios de lujo para una película en la que Manville saca todas sus armas de actriz de oficio para brillar muy por encima de la historia que lleva ella sola hasta el final.
Como homenaje completo al género, la película es, en realidad, un capítulo de 'Paradox Theatre Hour', una especie de 'Twilight Zone'. Se presenta una historia sencilla pero bien elaborada.
Jeff Nichols dirige la historia de amor más hermosa del año. Un drama que se aleja de los melodramas convencionales, presentando una épica sin necesidad de heroicidades.
Tan empeñado parece que estaba Uribe en que su película de posguerra no fuera juzgada y condenada como 'otra película de posguerra' que se olvidó de lo demás. De la historia.
King escribe y dirige este thriller político en el que maneja bien el ritmo entre las secuencias más íntimas, divulgativas y revolucionarias, casi de acción.
Siendo una propuesta convencional, con solo los discursos de ellos y unas interpretaciones interesantes, la honestidad de su puesta en escena logra convencer.
'Rocketman' es un profundo estudio de la identidad del cantante. La película, producida por él mismo, se convierte en una celebración total de su figura y su trayectoria. Resulta más sincera en su enfoque que 'Bohemian Rhapsody'.
Aunque la temática y la moralidad se mantienen en sintonía con sus trabajos anteriores, en términos formales y técnicos, Chazelle logra un auténtico despegue que resulta sumamente disfrutable.
No es un retrato de Jackie Kennedy, sino una deconstrucción de todas las Jackies que existieron, creemos pensar que existieron y queremos pensar que existieron.
No es un biopic musical convencional. Carece de linealidad y de lo tradicional, lo cual era necesario. La mente de uno de los mayores genios del pop merecía un enfoque diferente.
Un emotivo retrato de personaje, es su trabajo menos afinado de Ball y, a pesar de ello, resulta disfrutable y esperanzador en tiempos de separación familiar.
La música guía la narrativa de la película, lo que es suficiente para que los admiradores de Queen, así como aquellos que, aunque no lo deseen, conocen las letras de sus grandes éxitos, disfruten de un momento pleno que culmina de manera espectacular.
La película se desarrolla como un thriller psicológico, manteniendo un control efectivo sobre la tensión. Sin embargo, lo más destacado es, sin lugar a dudas, la actuación de Shia LaBeouf, quien deja la impresión de que no está del todo claro si se interpreta a sí mismo o a McEnroe.
Delpy tenía la intención de rendir homenaje a su madre, pero su principal desafío fue condensar todos esos recuerdos en un lapso de dos horas. Esto resulta en una falta de enfoque, ya que la película se desarrolla completamente en un flashback, y la justificación para narrarlo se siente inverosímil.
La elección de un tono cómico y el ritmo imparable con el que cuentan esta compleja historia, hace de ella un filme entretenido. Ni mágico ni adictivo, pero te darán ganas de volver a jugar.