Joanna Hogg cierra con una secuela perfecta. ¿Qué es lo que le brinda felicidad a Julie? "Que la gente no se olvide de la película cuando aparecen los créditos finales". Felicidad alcanzada.
La identidad del coreano-americano se reivindica con sutileza en una película que no se deja caer en un pozo de nostalgia. Bonita y delicada historia familiar. El sueño americano continúa.
Un coming-of-age creativo. Es un despertar al arte interpretado por una sorprendente y debutante Honor Swinton Byrne, que se mide en pantalla ni más ni menos con su madre. Lo mejor es cómo acaba.
Que Kormákur sea un director de acción provoca que la película posea un interés desigual; las escenas de tormenta, soledad, dudas y miedos son considerablemente más destacadas que el romance.
A su favor, no se centra únicamente en Hart y Jackman, sino que se adentra en el núcleo de una campaña y en el entorno de una redacción. Es un antecedente interesante para entender mejor los Estados Unidos de hoy.
Reitman decepciona con un drama trivial. Carece de ironía, humor negro o sarcasmo. La historia se centra solo en el dolor y las lágrimas, convirtiéndose en un melodrama predecible. La película se sostiene únicamente gracias a las excelentes interpretaciones de dos actores.
Hancock logra generar momentos de tensión, enfocándose más en las actuaciones de sus actores que en una trama cuidadosamente elaborada o en una dirección audaz.
Comedia agridulce, nostálgica y deliciosa. Es un claro y hermoso homenaje al gran cine italiano. El mensaje de Virzì es sombrío, pero logra que lo asimilemos con una sonrisa. Una hermosa comedia.
Si Allison Janney no recibe este año un reconocimiento completo en premios, será una señal de locura en Hollywood y sus alrededores. Robbie hace su debut como productora en un salto mortal que ejecuta con precisión sobresaliente.
Trae aquel caso de 1996 a una actualidad muy oportuna. En ello reside su gran valor, y en un reparto que defiende la frialdad y a veces pesadez de un drama judicial.
Michael Cuesta, con su enfoque conspiranoico de 'Homeland', desaprovecha el potencial del intenso thriller político que tenía entre manos, centrándose demasiado en una narrativa personal y realista.
La pericia de la directora al capturar las impresionantes vistas de Katmandú y el Himalaya, junto con la notable evolución de Verónica Echegui como actriz, superan cualquier prejuicio sobre ver un Españoles en el mundo.
O’Connor se esfuerza por dotar a la película de una coherencia superior a la de la serie de thrillers de acción lanzados en los últimos años. En algunos momentos logra alcanzarlo.
A la media hora de la película, durante su pase en el Festival de Toronto, algunos espectadores empezaron a abandonar la sala. La entrada triunfal de Claire Denis al género es compleja, controvertida y confusa, lo que deja sin un rumbo claro a la trama.
El escenario ofrece una excelente oportunidad para generar tensión. Todos conocen las reglas, que sin duda involucran abundante sangre y emocionantes persecuciones.
Totalmente previsible, porque no se sale ni un ápice del sentido habitual de estas historias, intenta trasladar un mensaje de éxito sano a la audiencia a la que encontrará más entretenida esta película.
¿Cuántas escenas de desnudos y cameos de celebridades pueden incluirse en una hora y media de película? Eso debieron preguntarse los creadores y productores. El viejo Ari Gold no aprobaría esta versión suavizada de la serie.