Un drama complicado, conmovedor y educativo. Edgerton demuestra una vez más su habilidad detrás de la cámara, reafirmándose como un director de gran sensibilidad y capacidad para dirigir actores.
Una tensión que Vinterberg rueda a pulso, con luz justa, traspasando el frío y la humedad de tantas horas bajo el agua. El objetivo de la película es contar la verdad de esos (melo)dramas personales.
Si el actor se despide con 'The Old Man & The Gun', será la mejor despedida posible. El resultado es tan divertido, único y emotivo como Redford probablemente deseaba. Es un claro homenaje a él y a su cine.
Demange quedó deslumbrado con una historia que tenía todos los ingredientes de un filme criminal, pero se preocupa más por estilizarlo que por explorar las raíces del problema, lo que podría haber otorgado a la película un mayor interés cinematográfico, político y social.
Deslumbrante Jessica Chastain. Es Sorkin en su máxima expresión con diálogos interminables que los actores interpretan al ritmo establecido, aunque en ocasiones esto se vuelve un poco tedioso. Sin embargo, no hay indicio de la impronta personal de Sorkin como director.
Hall desgrana bien el drama, sentimental pero efectivo. Sin embargo, el sarcasmo de su ‘Thank You For Your Service’ se desvanece al no señalar a los verdaderos culpables.
Nada destaca ni pretende hacerlo en su puesta en escena, solo la propia presencia de Maïwenn rompe un poco y distrae de tanta fórmula. Pero, claro, está Johnny Depp, suficiente para despertar mayor interés.
Es un musical en mayúsculas, un musical clásico como aquellos de la MGM que abrazaban las canciones pletóricos. Es un musical, sobre todo, para quien le gusten los musicales.
Se adentra en la obra del artista al detalle, los rostros cobran aún más vida, las torsiones de sus protagonistas se hacen más reales, la nada en sus fondos oscuros más infinitas. Bien narrado.
Stewart y Dern ofrecen interpretaciones sobresalientes en medio de un debate cautivador, aunque poco más. La primera hora logra mantener el interés, sin embargo, posteriormente se transforma en un ciclo repetitivo con una dirección que avanza lentamente.
Se mira en los clásicos para reinterpretar el género en el mundo de Rihanna y Beyoncé. Siguiendo la estela de Moulin Rouge, casi como lo hizo La La Land, pero sin la nostalgia romántica y millennial de la película de Damien Chazelle.
Un protagonista en una de sus mejores interpretaciones, Ben Foster entregándose por completo, pero la fotografía carece de profundidad. Todo lo que observamos ya era conocido, y Frears una vez más no profundiza para revelar algo más.