La calidad de los diálogos, especialmente los entablados por la llamada "princesa del poker" y su abogado (Idris Elba), alcanza un nivel de fervor e inteligencia notable.
Una clásica película de acción, con sus peleas, persecuciones y disparos, sin caracteres que se destaquen, algunos estereotipos y un buen ritmo, que la transforman en ese tipo de entretenimiento que muchos buscan como pasatiempo liviano.
Con delicadeza, el realizador, construye un entramado de sensaciones que pasan de la desesperación al desconcierto, de la conciencia de la situación límite a la breve resignación y la final lucha por la vida.
El filme abunda en clichés y algunos estereotipos, especialmente en cuanto a situaciones. Pero la simpatía de los protagonistas, su buena onda y el apoyo de un buen equipo de actores jóvenes hace que la historia entretenga.
Formalmente impecable, con una interesante intervención de la música que condensa lo sobrenatural, 'Posesión satánica' es una variante en el "cine de miedo", que los adictos recibirán con los brazos abiertos.
Esta opera prima de Nacho Garassino exhibe un ritmo que, con el tiempo, se va agotando. Sin embargo, se destaca una buena progresión dramática en la relación entre los presidiarios y el ambiente del grupo.
La película mantiene un buen ritmo y resulta agradable de ver. Aunque la historia es común y carece de sorpresas, aborda un tema que siempre roza lo emocional.
Ella es la nouvelle vague en estado puro. Con su última película realizada a los noventa años da un lúcido y emocional testimonio sobre su obra y su concepción de la vida, íntimamente ligada al arte.
La película presenta una narración irregular, donde algunas secuencias alargadas ralentizan el ritmo general. Su verdadero clímax se alcanza en la segunda mitad, momento en el cual emerge el drama de forma contundente.
Tiene un impecable nivel formal, con buen diseño de producción, cuidado especial en las escenas de batallas y creativa utilización de efectos especiales.
Suerte de poético y amargo fluir de la conciencia, deslumbra por su tratamiento sonoro y fotográfico y esa Francisca Gavilán personificando a la cantora, capaz de descubrir las maravillas de la vida, dejar un legado eterno de música y vida y como la película dice, desplegar las alas.