El filme está bien realizado, tiene su cuota de efectos especiales y enfrentamientos varios, y cuenta con un interesante grupo juvenil que une calidad de actores con simpatía personal y particular carisma.
Podría encuadrarse por su tema como película de formación, de aprendizaje (...) Hay que destacar el cuidado estético en el área visual del filme. Ciertas manifestaciones del mundo imaginario fueron muy bien plasmada en imágenes.
El director ofrece una profunda visión de la vida de personas comunes, centrándose en las constantes mudanzas de una madre itinerante. La austeridad en las imágenes, la sutil emoción y la música marcan momentos clave, mientras que sus talentosos actores, Ethan Hawke y Patricia Arquette, brillan con actuaciones impecables.
Reitera la fórmula de "The Hangover", pero con menos recursos neuronales, mayor cantidad de trazos gruesos y gente mucho más joven. Las interpretaciones son correctas, el ritmo es bueno, pero la idea es que no hay nada detrás.
Es un filme desmesurado con aciertos formales notables. La película, dependiendo del enfoque, puede ser vista como una especie de caleidoscopio, capaz de hipnotizar, subyugar o desagradar al espectador debido a su violencia o su exaltación sensorial.
El filme resulta entretenido y presenta una producción de alto nivel. Sin embargo, hay momentos en el guión que, junto a algunas inconsistencias y desarrollos poco claros, afectan la estructura general de la película. Además, un monstruo decepcionante contribuye a esta sensación.
No siempre logra la diversión que se propone, pero mantiene un tono atractivo con desniveles, logrando visibilizar para el gran público detalles del tema adopción.